Cuando en 1996 nos dirigimos de parte del ayuntamiento de Groningen
a Manuel de Solà-Morales para pedir su colaboración en el proyecto A Star is Born, la ciudad como podio, Manuel de Solà-Morales ya gozaba de una gran reputación debida a la manera en que había contribuido al desarrollo y a la transformación de Barcelona. Sus trabajos arquitectónicos, además de sus intervenciones urbanísticas y sus diseños urbanos le dieron fama internacional, lo que nos llevó a invitarle para contribuir a dar forma al espacio público (Espacio para Espacio) de Groningen. El resultado fue su diseño para el muelle Winschoterkade, un banco, una plataforma, una ventana; un lugar quieto y contemplativo, como solía decir, aduciendo: “Lo que a mí me interesa no es el diseño de un objeto, sino de un lugar: prestarle significación y claridad a un ambiente que anteriormente fue poco considerable” (y) “a mis estudiantes les suelo decir durante su primera clase de urbanismo que el tamaño poco tiene que ver con escala”.
Stefan Zweig, escribiendo sobre Rodin, dice que los realmente grandes son casi
siempre los más afectuosos (gütigsten), y los más sencillos (einfachsten).
Ni yo soy Zweig, ni Solà-Morales Rodin, pero esto no le resta un ápice de verdad a la afirmación del gran vienés, que Manuel cumplía.
Aunque fueron muchas las ocasiones en que pude comprobar cómo se daban en él las dos características que suelen acompañar a la auténtica grandeza, aquí me limitaré a recordar la ocasión en que nos conocimos, en 1991, en esa época en que, cuando se hablaba de Solà-Morales, aún había que aclarar de cuál de los dos hermanos, Manuel o Ignasi, se trataba.
Manuel se puso en contacto conmigo para invitarme a participar en un postgrado que él dirigía. Recuerdo que me impresionó que él mismo hubiese cogido el teléfono para llamarme y fijar una cita, y que para colmo él propusiera que fuese en mi estudio, de manera que él me vino a ver a mi, en vez de ir yo a verlo a él (...)
Vaig conèixer Manuel de Solà-Morales quan tots dos estudiàvem a l’antiga Escola
d’Arquitectura de la Plaça de la Universitat. Jo feia el primer curs i ell feia l’últim. Jo era un noiet que començava els estudis, ell quasi era arquitecte. En aquella escola tan domèstica, una de les coses que més m’agradava era anar a xafardejar a les aules dels cursos superiors al meu. Una d’aquestes vegades, vaig quedar meravellat davant la maqueta, feta amb balsa, d’un projecte d’un alumne d’últim curs. Era un projecte molt expressionista, plàsticament molt suggerent i ple de misteri. Vaig demanar a l’alumne què era i per què feia aquella arquitectura. En Manuel, tranquil·lament, em va explicar el projecte i em va comentar que venia de treballar durant l’estiu amb l’arquitecte Giovanni Michelucci, autor de l’església de l’Autoestrada del Sole, i que havia conegut la seva manera de treballar i mirava d’aplicar-la. Vaig quedar impressionat perquè llavors no era gens normal anar a treballar a fora i tampoc ho era el tipus d’arquitectura que el projecte proposava, ni el nivell de coneixements que comportaven (...)
Conocí a Manuel Solà Morales el verano del 1976 con motivo de un Curso que impartió en la
ETSA deA Coruña.
Allí conocí a la persona y tomé contacto con el intelectual del que solo tenía referencias, pues aunque éramos de la promoción del mismo año, yo había estudiado en Madrid. Desde el inicio me impresionó su penetrante inteligencia y su facilidad para razonar de forma sensible. Después, en casi 40 años, nos hemos visto varias veces en cursos, jurados, tribunales, viajes etc. Pocas, pienso hoy con consternación. Siempre con su afabilidad hacía grato el trato y se deseaba con interés conocer su opinión.
Recuerdo que el curso que impartió en A Coruña era sobre la construcción del territorio rural. Su mirada atenta al conocimiento del territorio y de la ciudad estaba, como correspondía a la época, impregnada del pensamiento estructuralista. Recuerdo sus explicaciones sobre la sistematización de los procesos de construcción del territorio en los que las tramas analíticas racionales siempre daban cabida para la aportación personal, permitiendo introducir lo subjetivo (...)
Cap al 1961, vaig ser pro-fessor d’un curs (únic i molt feble)
d’Urbanologia a l’ETSAB. Recordo com al sopar que la Junta del Col·egi va oferir al Tribunal que havia jutjat el Concurs per el nou edifici de Plaça Nova, amb l’Oriol Bohigas vam encetar la conversa sobre els arquitectes que havien de succeir als que lluitaven a favor d’una nova arquitectura.
Jo li vaig parlar d’en Manel com a promesa brillant però l’Oriol em contestava en el seu típic parlar: “si no és alt, ric i guapo, jo no m’hi puc haver fixat”. La conversa, mantinguda en el Saló gòtic de Llotja, amb la Junta del Col·legi (que vestia de frac), feliçment va quedar com boutade, i l’Oriol i en Manel aviat van passar a ser arquitectes excel·lents amb encàrrecs a Catalunya i Europa.
Recordo a l’alumne Solà-Morales, perquè el meu pare era molt amic del seu. El meu pare, com a bon burgès, tenia una casa al Vallès (que encara és de la família) i, de tant en tant, fèiem un ram de flors per als companys de junta. Recordo que un cop, a la casa del carrer d’Anglí (...)
Para los que hemos tenido la suerte de conocerle, se hace
difícil asumir que ya no está aquí con nosotros. Quedan pendientes tantas cosas de que hablar, tanto que aprender, tanto que agradecer…
Su mirada lúcida, la que le ha permitido entender la arquitectura y la ciudad de una manera diferente y propia, pervive a través de sus ideas y sus escritos, en sus proyectos y sus obras.
Por ello me gustaría recordar a Manuel, en ese bucle continuo entre pensamiento y obra, con una imagen y un texto.
La imagen es una foto de obra del proyecto de Casernas de Sant Andreu (en primer plano aparece su edificio de viviendas sociales), proceso de transformación urbana que él ha planeado y dirigido en los últimos años, y en el que hasta el momento algunos afortunados hemos tenido la ocasión de colaborar, compartiendo un desarrollo que espero que la ciudad continúe fiel a las ideas originales.
El texto es un párrafo del artículo Ciudades, Esquinas que escribió para el catálogo de la exposición (...)
In the early nineties, the City and the River association had entrusted Manuel with
developing the project for the Islette in Antwerp. I acted as consultant for the client, and got to exchanging and dining with Manuel on most of his regular visits to Antwerp. For me and the Belgian colleagues that witnessed them, these discussions were absolutely seminal. By their emphasis on the many scale levels of the urban project, they actually introduced a new way of thinking urbanism in our country. For critics like me, who were thoroughly discontent with the condition of urban planning at that moment, they acted as a revelation.
Amongst other considerations, Sola’s project for the Islette aimed at the densification of the existing settlement structure by incorporating slim tower constructions in the heart of the nineteenth century building blocks. Such recipe allowed him to combine the preservation of the large water surfaces with the ambition of intensifying urban activity. It generated marks of “innovation”, separated by “critical distances”, in a texture that mainly spoke of continuity at the level of the passers-by (...)
Conocí a Manuel hace ya casi medio siglo atrás, cuando
estudiaba para un doctorado en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura en Barcelona. Mi primera impresión fue encontrarme con un estudioso del urbanismo, tradición tan fuerte en Barcelona, pionera en este campo del conocimiento.
A través de los años nos fuimos encontrando en diversos países y en situaciones dispares – en el Chile de Allende donde yo me encontraba en los años setenta trabajando en el Ministerio de Vivienda y Urbanismo y cuando Manuel Castells seguía las tomas de terrenos por pobladores para establecer campamentos urbanos. Luego en el Portugal de la revolución de los claveles, cuando un amigo común –Nuno Portas– era ministro y nos invitó a estudiar el futuro de Lisboa. Después, en Inglaterra donde yo investigaba sobre modelos matemáticos de uso del suelo y transportes. En todas estas ocasiones Manuel se destacaba por la profundidad de sus pensamientos los cuales los exponía con sencillez y, a veces, en forma casi tentativa.
Fue el Camp. Fue el territorio de comprobación sobre la vigencia del paisaje como discurso
complementario, bienpensante, decía Manuel; fue,en realidad, el territorio que más miramos juntos mientras nos conocíamos durante las primeras sesiones de conversación sobre mi tesis doctoral. Comenzamos a mirar fotografías y dibujos míos, fragmentos eclécticos de parcelas yermas, de trozos de caminos, de residuos agrícolas, de intensidades naturales pero aisladas. Dibujaba los vacíos internos de Reus o los vacíos limítrofes de Valls y dudaba sobre los grandes espacios sin imagen cercanos a Tarragona. Pero sobre todo, dibujaba el corazón del Camp allí donde no había interferencias importantes y donde se podía todavía estudiar aquello que “hacía” la imagen del paisaje agrícola. Entonces no se sabía lo del tercer paisaje de Gilles Clément pero intuía un potencial de los descampados como algo decididamente presente más allá de la dicotomía del vacío y el lleno. Manuel solía hacer pocas preguntas que siempre requerían respuestas de tomar partido, decisivas. “¿Por qué el Camp?”
Dibuixos i més dibuixos, converses i més converses, classes i més classes, sopars,
celebracions i festes. L’onada ha parat, seguim la teva intuïció.
“...Reduint el número d’errors és com es guanya el partit”
Porto, 2001.
-Manuel, què mires?
-Aquell surfista. Allà a
Matosinhos, tot sol. Deu ser gelada aquesta aigua, però m’agradaria veure això ple de surfistes...
Estàvem a peu d’obra de l’Avenida Marginal do Porto mirant l’Atlàntic. Era l’inici. Un munt de terra remoguda per recuperar una topografia perduda, per trobar una relació franca amb el mar. Tot eren problemes, presses i nervis, però en Manuel es va fixar en aquell surfista. Jo estava una mica preocupada perquè l’obra avançava molt de pressa. Quan es treballa per una fita i una data d’inauguració marcada -llavors era la capital cultural europea de Porto 2001- no hi ha temps a perdre; però en Manuel continuava mirant aquell surfista…
L’obra va acabar, o la van fer acabar, en la data prevista. Al principi tot eren dubtes: un viaducte sobre el parc? Una nova platja? Un passadís de fusta que descobreix les roques?
Totes les relacions necessiten un temps de rodatge i d’encaix. Quan em vaig incorporar al departament
d’Urbanisme, vaig descobrir de seguida que en Manuel era un catedràtic exigent amb els seus col·laboradors, que detestava la ineficàcia i les inèrcies institucionals, que defugia les convencions i l’obvietat; podríem dir que no li agradaven els camins fàcils.
La meva tasca, doncs, no seria únicament administrativa. Això també ho vaig aprendre al seu costat. Havia d’estar preparada per a qualsevol situació que es plantegés: des de l’organització d’una lectura de tesi fins la d’un sopar o una festa del departament. En tots els casos, en Manuel em plantejava el repte de la màxima eficàcia. Com passa a qualsevol aspecte de la vida, no sempre ens en sortíem com ens hagués agradat. Però sí que li agrairé sempre que em donés la seva confiança perquè això m’animava a fer les coses millor i a sentir-me satisfeta quan sortia bé el que m’encomanava.
Vaig conèixer a Manuel de Solà-Morales a inicis de la dècada del 1970. Aquells anys van ser un
període d’intens debat i de cerca de solucions urbanístiques alternatives, o sí més no, diferents als plans urbanístics de caràcter especulatiu dels ajuntaments dels darrers anys de la dictadura. Manuel de Solà-Morales va participar aleshores en la crítica urbanística d’aquells projectes, a traves de publicacions pròpies i llibres col·lectius. Arran dels nombrosos conflictes urbans que hi havia a Barcelona en aquella època, vaig coincidir amb Manuel de Solà-Morales en alguns d’ells i especialment en un, el de la Barceloneta, treballàrem conjuntament en la redacció del PERI.
Al 1970, en el curs de Geografia d’Espanya que jo impartia al Departament de Geografia de la Universitat de Barcelona, un grup dels meus alumnes -entre els quals es trobava un capellà obrer- van decidir realitzar un treball sobre el barri de Vallbona, amenaçat per un pla de remodelació (conegut com el Pla de Nou Barris) que destruïa tots els habitatges autoconstruïts
Un Próspero moderno. Asumiendo la
prudencia que proporciona la sabiduría, Manuel de Solà-Morales es no obstante siempre fiel a su gran espontaneidad natural, como los chamanes y los poetas. Su entusiasmo contagioso es una aureola invisible, terapéutica para los demás.
Hablando de Ingmar Bergman, Fellini enumeró una vez las cualidades necesarias -según él- de un gran artista; podría haberse tratado de Manuel también: filósofo, vendedor de corbatas, predicador que predica, mago, encantador de serpientes...
Parte de una tremenda capacidad de aprender y comprender, su gran interés por las visiones utópicas en la arquitectura del siglo 20 se tiene que percibir sobre todo como una aventura artística e intelectual en la que él mismo está embarcado: su erudición puede engañar, él está viviendo plenamente el experimento moderno, no es “solamente” el inspirado comentador que instigó tantas tertulias inolvidables.
Començava una nova setmana a la Urbanística II. El darrer
divendres, els estudiants havien lliurat els seus treballs i ens posàvem a preparar el nou exercici. Les blanques parets del Laboratori difonien la magnífica llum que ens entrava als matins per les finestres que donaven a l’aparcament de l’Escola. Era un lloc de treball molt agradable, gairebé sense compartiments. A l’aparcament només es veien els barracons prefabricats i quatre cotxes. El Manuel va deixar el seu Volkswagen i va entrar per la porta directa que també fèiem servir, especialment alguns caps de setmana, quan el Modesto ja havia tancat l’Escola. Després de penjar la gavardina al costat de l’estàtua, es va acostar al taulell que compartia amb altres professors. Em va comentar que la nit anterior havia estat amb l’Elías (Torres). A la conversa va sortir que dues alumnes conegudes seves, que pertanyien al meu grup de pràctiques, havien tingut problemes amb la darrera entrega i va demanar si les podríem atendre. Així ho vàrem fer.
En aquests dies de remembrança sobre les moltes qualitats, tant personals com
intel·lectuals, d’en Manuel de Solà-Morales, de les que en parlen a bastament la seva obra docent i professional, la llarga llista d’aportacions que se sumen al merescuts homenatges n’estan donat àmplies i completes explicacions.
Quan m’arriba l’hora de recordar un professor, un intel·lectual, al qual consideres per damunt de tot amic, indefectiblement penso en les vivències compartides que varen deixar un transcendent impacte en mi mateix.
Així em vénen a la memòria els primers temps del Laboratori d’Urbanisme de Barcelona quan les reunions eren contínues, sense ni respectar, tot sovint, les fiestas de guardar. Una assiduïtat gens estranya, pròpia de quan es tracta d’iniciar un projecte i cal posar en comú idees i horitzons imaginats, debatre àmbits, línies, temàtiques i metodologies d’investigació, sense deixar de banda la concreció tant d’organització com d’infraestructura (...)
Tombant el curs rodolant la carrera
Urbanística VI amics i companys
amb en Manuel, tot destriant paranys
comencem l’any envers la primavera.
Ballen les ulleres: mà taula barret,
de vegades als ulls, escolta pensa
calla, destria proposa condensa
brolla la conversa lenta o de pet.
Més bondadós, amb els anys més saviesa
de costat, mai enrere, orientant
tot anuncia una bona vellesa.
Sempre mestre, de la mà, acompanyant,
actiu, curós, lluny de la peresa
sempre present ens acull, tot travessant.
“Angoli?’, chiedevo al telefono. “Sì, angoli, corners, esquinas” rispondeva Manuel. Così mi trovai
a Barcellona prima, e poi a Majorca, tra studio e case, a parlare del progetto di una mostra che sarebbe stata molto più di una mostra, o di un catalogo. Si trattava di un vero manifesto sull’urbano, sulle sue qualità, e sulle forze che lo definivano, di volta in volta producendo configurazioni diverse. La mostra Cities, Corners si sarebbe aperta nel maggio del 2004, nel nuovo edificio del CCIB (il Barcelona International Convention Center), parte del Forum Barcelona 2004. Nei due anni precedenti, questo progetto sarebbe stato l’occasione per una serie di incontri e di sopralluoghi. Eccomi dunque con Manuel a girovagare per le strade di Milano alla scoperta degli “angoli” della Milano del Novecento, e della Milano Moderna. Una inesauribile conversazione sulla città. E camminare attorno, e inoltrarsi nel sorprendente (nel senso di pieno di sorprese) complesso di Luigi Moretti in Corso Italia, passando attraverso strade e mondi diversi in pochi passi.
We could make such beautiful music together * El valor de les paraules. Recordo com, sempre
després d’un viatge o d’un cap de setmana llarg, el Manuel venia al meu despatx de l’Escola, amb un paper mig esborrat i pansit, fins i tot algun tovalló de bar, on portava unes quantes anotacions disperses. Jo sabia que, amb aquest document, arribaven en forma d’esbós, les idees dels seus propers mesos, a vegades anys, de treball intel·lectual. La meva feina descodificant primer la seva lletra era donar-li forma a aquelles primeres idees sobre un paper net. Sovint treballàvem plegats: s’engegava una dansa de paraules, correcció sobre correcció, fins que trobàvem el mot exacte, el to precís. Tenaç fins a l’extenuació, en Manuel no oferia al món un text fins a estar satisfet amb totes i cadascuna de les seves paraules. Vaig aprendre no només a escriure en català transcrivint les seves notes sinó també a pensar en català per poder acompanyar les seves idees. Jo era jove i havia arribat a Barcelona feia poc, va ser un luxe arrelar-me a la ciutat tot fent d’escriba d’en Manuel.
Coisas que devemos a Manuel Solà:
1. Conhecemo-nos nos últimos
anos 60 entre os encontros de Barcelona (Pequeños Congresos) e a coincidência em Cambridge (LUBF) e percebemos que a nossa geração teria a responsabilidade de repensar questões como os sistemas de planeamento e governo local, as prioridades dos traçados, as morfologias urbanas e ainda a interpretação da história da urbanização - dos ensanches à expansão contemporânea. Ambos nos ocupávamos de centros de pesquisa e de ensino- e esperávamos a democracia nos nossos países.
Em 1971, recebemos o M.S. chegado dos EUA, para um cursillo de modelos de planeamento em Lisboa. Três anos mais tarde, após a revolução dos cravos, voltou a Lisboa quando, secretário de estado do governo provisório, convoquei uma dúzia de amigos de diversas origens e formações e nos fechámos dois ou três dias a discutir as políticas possíveis - na altura centradas na prioridade da habitação social. Daí saíram programas como o SAAL, as cooperativas e a reabilitação das áreas históricas.
Ferma autoritat, no pas imposada, sinó recolzada en el coneixement, la capacitat de
decisió, la generositat i l’emmarcament professional en el compromís polític i social. Coneixement que integri el discurs cultural i la realitat de l’experiència: síntesi d’acció i ideologia. Capacitat de decisió per escollir l’itinerari més eficaç per gestionar l’anàlisi crític, la implantació i la difusió de les noves idees. Generositatper aglutinar i comandar una estructura pedagògica que propiciï noves línies de treball i nous equips professionals corresponsables.
Aquestes qualitats, amb els lligams interns que elles mateixes suggereixen, són les necessàries i les suficients per esdevenir un líder -un mestre, dit en termes menys competitius-en qualsevol camp, sobretot en aquells en els que s’interfereixen tradició i innovació, projecte i construcció, cultura d’elit i participació popular, política d’idees i política de mercat.
Per això Manuel de Solà-Morales ha estat un mestre indiscutible en el camp professional de l’urbanisme del segle XX: canvis radicals en la concepció dels episodis urbans divulgats i acceptats
Barcelona fa baixada és el títol d’un article que mai he escrit, citat diverses vegades pel Manuel. Estranya
paradoxa! Aquest títol sense text va quedar durant molts anys com un joc privat sobre la dificultat de dominar el relleu a favor de la idea material de la ciutat, que ell tant defensava.
Quan el vaig “escriure” tenia un doble sentit. Constatava l’evidència del pendent del Pla de Barcelona i insinuava la pèrdua d’exigència qualitativa d’alguns projectes d’espai públic. Volia ser un toc d’atenció sobre les opcions maldestres, de pauta horitzontal, per a la implantació de projectes que buscaven l’expressió dels nous espais en artificis per a resoldre les innecessàries contradiccions topogràfiques. Tinc apunts, del 1983, per a l’article: “..tirar el nivell per guanyar uns centímetres..”; “..les places, que semblaven planes, ara fan baixada!”. Eren moments d’efervescència i tanteig, compartits amb molts altres projectes escampats per tot Barcelona. Al Moll de la Fusta apreníem a manipular la topografia per a resoldre l’escorrentia i per donar valor al més horitzontal dels espais urbans, el Port, determinat pel pla de l’aigua (...)
Crec que el meu primer record com a professor del Manuel de Solà
Morales correspon al 1976 quan a quart curs era responsable de l’assignatura d’Urbanística I, i en concret del programa Las formas del crecimiento urbano. El primer exercici d’aquest curs La variante en el crecimiento de la ciudad, proposava la reflexió entorn del creixement urbà a partir del traçat d’una nova variant a alguna de les carreteres que connectaven una ciutat que cada estudiant podia escollir, i analitzar les implicacions del canvi que la vialitat implicava en el seu futur desenvolupament.
Posteriorment, les classes sobre Barcelona i les primeres aproximacions a entendre la complexitat i raons de la forma urbana, inici del que després s’ha concretat en el recent llibre de Deu Lliçons sobre Barcelona.
Uns anys més tard, al 1985, vaig poder assistir a un seguit de conferències seves a la New York University. Jo cursava un màster a Columbia amb una beca Fullbright i ell donava un curs en el marc de la Càtedra Barcelona-Nova York.
A cops de mestre... Una tarda de dijous qualsevol, entre el 2000 i el 2003, aquí,
a Terrassa, estem treballant pel Pla de Terrassa. Hem reunit un equip potent,un equip barrejant els de la casa i els de fora, volem saber on anem però volem anar més lluny encara i per això ens cal la informació, el coneixement exhaustiu de cada racó; però ens cal, més encara, la inspiració.
I aquí apareix en Manuel. Ell “puja” a Terrassa cada dijous per dirigir els treballs i ho fa amb moltes ganes. Superats els dubtes inicials, el si cal o no cal fer un nou Pla, ens diu que aquest “muntatge” l’il·lusiona i que amb aquest equip farem un gran treball. Tardes de dijous llargues i intenses, llargues perquè no sabem mai a quina hora ho deixarem, i intenses perquè amb en Manuel les coses són intenses o no són.
Cada dijous estem preparats per seguir un guió. Preparem temes que estem treballant per a donar continuïtat a la feina però... sempre el factor sorpresa, la capacitat d’en Manuel per a sorprendre’ns... avui una reflexió en (...)
On pourrait parler longtemps du rôle de Manuel, de la création du Laboratorio d’urbanisme de
Barcelone, de son apport théorique, de la revue UR, de ses projets, de ses cravates, de ses écrits.
Parmi les souvenirs nombreux des moments passés avec lui, je voudrais m’attarder sur le suivant. Au milieu des années 80, nous avions débarqué avec une quinzaine d’étudiants de Versailles, presque à l’improviste, au laboratorio où Manuel nous avait reçus avec sa gentillesse coutumière et s’était livré à un petit exposé des thèmes qui le motivaient alors. Évoquant sur le ton de la conversation les dernières réalisations barcelonaises: «allez voir la via Julia», il s’interrogeait sur la notion d’articulation, sur le rapport entre l’espace de la ville et les temps de la vie urbaine, sur l’évolution de la société et des manières de vivre la ville.
Vers la fin de la rencontre et pour conclure, Manuel lança aux étudiants: «il serait peut être temps maintenant de faire un urbanisme urbain, non…»
Un urbanisme urbain! Jeu de mot ou pensée profonde?
Una visita a Milano. In quel periodo Manuel lavorava con Rafael Moneo al progetto
dell’edificio La Illa Diagonal di Barcellona (1986-94) e tra noi, tra Milano e Barcellona, c’era un dialogo a distanza a proposito del ‘progetto urbano’, l’argomento sul quale stava scrivendo il saggio su Lotus dal titolo: Un’altra tradizione moderna. Dalla rottura dell’anno trenta al progetto urbano moderno. Manuel, dopo aver studiato con Ludovico Quaroni a Roma e Jose Luis Sert ad Harvard, aveva fondato nel 1968 il Laboratorio di Urbanistica, un centro di ricerca della Scuola di Architettura di Barcellona dove era professore di Urban Design, ed era diventato quel personaggio speciale nel contesto spagnolo ed europeo essendosi posto a cavallo - o al centro - tra urbanistica e architettura.
Di quelle tesi sul ‘progetto urbano’ scritte nel 1989 – tesi riguardanti le complesse operazioni a cavallo tra urbanistica e architettura destinate a diventare decisive per la trasformazione della città – il progetto della Illa Diagonal voleva essere una sorta di manifesto.
Cuando ahora que Manuel de Solà-Morales i Rubió no está ya entre nosotros y trato de evocar lo
que fue su persona, inmediatamente, sin saber bien por qué razón, vienen a mi mente los días en que lo conocí.Fue al terminar el año académico 1967-68 y se celebraban en la Escuela de Arquitectura de Madrid unas oposiciones a Cátedras de Urbanismo. Entre los candidatos, un jovencísimo profesor de la Escuela de Arquitectura de Barcelona de quien tan sólo había oído hablar y con quien hasta entonces no me había encontrado. Manuel de Solà-Morales venía acompañado de muy positivas credenciales. Titulado en Arquitectura y licenciado en Económicas, Máster de Urbanismo en Harvard bajo la tutela de Josep Lluís Sert, había trabajado con Ludovico Quaroni en Roma… Recuerdo algunos de los brillantísimos ejercicios de la oposición en los que defendía ideas que se apartaban de los manuales y que nos hacían adivinar una visión de la ciudad y de su crecimiento bien distinta a aquélla que nos habían enseñado.
En Manuel dissenyava amb el cap,
per això m’ha agradat descobrir en els seus projectes el gest irracional,
la nota espontània,
allò que ara en diríem la seva intel·ligència emocional.
Ara fa més de vint anys, un estiu, a Mallorca, al pati de casa seva, hi vaig trobar un tros del Moll de la Fusta,
la parella de palmeres que poblen l’esplanada del passeig al costat de l’aigua.
No recordo quin comentari em va fer,
però sempre que li he preguntat per aquests temes m’ha posat la mateixa cara,
d’allò que es contesta per si sol,
del caràcter biogràfic de cada projecte,
de la necessitat de tenir un referent domèstic,
de sentir-se el projecte una mica més seu.
Bienvenidos al Máster, bienvenidos a Barcelona. El recuerdo de Manuel de
Solà-Morales del que querría hablar aquí está referido a mi experiencia en el Laboratorio de Urbanismo, Projectar la Perifèria, que él dirigió entre los años 1991 y 1994. Vine a Barcelona para cursar ese Máster, entre otras razones porque estaba Enric Miralles como profesor de uno de los talleres, pero además por la selección de los demás profesores: arquitectos como Semerani + Tamaro de Venezia, Miralles de Barcelona, Doll + Geuze de Holanda, Zardini de Milán, historiadoras como Bollerey de Delft o Choay de ParÍs, geógrafos como De Matteis de Torino o David Harvey de Oxford, fotógrafos como Aarsman de Amsterdam… invitados al Laboratorio para estudiar y discutir transversalmente sobre proyectos urbanos, enfocándonos en el tema del Centro y la Periferia. Para completar este panorama, Manuel eligió como escenario para el Máster el antiguo Teatre de la Casa de la Caritat. El lugar era perfecto, el teatro estaba medio en ruinas e impresionaba por sus dimensiones y sus fantasmas de usos anteriores.
It was many years ago when we first met; probably in 1983 in Leuven where I was teaching.
We shared a passion for cities as well as the mutual friendship of Marcel Smets who was on the faculty at the Katholieke Universiteit. Our meetings were infrequent - only every so often. The connection was empathetic and perhaps best summarized by Manuel himself with this inscription to A Matter of Things: “to Richard Plunz old friend and partisan for better city things… with affection. Mar 08.”
In the 1970’s I had surmised an affinity between Manuel’s research interests and my own. I still see something of myself in his research and vice versa. I remember the Barcelona issue of Lotus International 23 published in 1979, and especially the description of the Laboratori d’Urbanisme and Manuel’s work on the representation of the Catalan region. I found Manuel to be an important advocate for a new view of the European City. It was post-Team 10 and it centered Barcelona within a new urban debate. The “Barcelona Model” was far-reaching in its impact (...)
Durante il suo lungo itinerario,
professionaleManuel de Solà-Morales ha avuto modo di occuparsi anche di alcune delle maggiori città portuali italiane, come Napoli, Genova, ma più di tutte, Trieste. Di tutti questi suoi progetti, quello relativo allo storico porto dell’Alto Adriatico è senza dubbio il più articolato, il più complesso, quello che probabilmente mette in maggior evidenza la ‘filosofia’ del suo approccio al progetto urbano, tanto più quando questo si deve confrontare con un tessuto storico di massima rilevanza.
Il porto di Trieste, il vecchio porto, per la sua importanza, le sue dimensioni, la sua posizione strategica, ha sempre rivestito un ruolo essenziale nel più ampio contesto urbano: una sorta di città dentro la città. Ma le vicende dello sviluppo contemporaneo della portualità triestina avevano relegato questa cittadella portuale, prima, nel mondo nebbioso dell’obsolescenza e, successivamente, nella dimensione del sostanziale distacco dalla città e quindi, nel suo oblio definitivo.
La triste nouvelle du décès de Manuel m’a été transmise juste il y a trois jours dans mon domicile italien. Permettez moi
de vous faire parvenir un court et sincère message par manque de pouvoir recourir à mon archive.
Mon frère et moi, accompagnés de nos femmes et sœurs, nous avons eu la rare chance de rencontrer Rosa et Manuel l’été passé dans leur demeure à Artà, Manuel toujours avec la même fraîcheur que je l’ai connu dans les années 80. Et rien n’a fait pressentir qu´un de nous devait nous quitter si vite.
Ma première rencontre avec Manuel date du début des années 70, lors des symposiums d´architecture organisés par Linazasoro et Garay et leurs amis à San Sébastian. Après une de mes conférences sur L’Espace de la ville, Manuel m´a prié de lui confier mon manuscrit qu’il a su publier chez l’éditeur Gili. C´est seulement après cette publication en espagnol que j’ai su trouver un éditeur allemand. Je les avais contacté tous avant et ils avaient unanimement refusé de le publier. Ce manuscrit a été l’objet d’une thèse de doctorat à l’université de Munich, où j’ai passé mes études d’architecture et cette (...)
Un giorno Manuel mi chiamò, doveva essere giugno dell’85 o del ’86, mi disse che
l’Amministrazione Comunale della città di Palermo lo aveva invitato ad un incontro, ci sarebbero stati altri tre architetti, l’intenzione del sindaco era di incaricarli della redazione del Piano Particolareggiato del Centro Storico; gli altri, urbanisti, erano tutti italiani: Leonardo Benevolo, Pierluigi Cervellati, Italo Insolera. Qui -mi dice– a Barcelona, è già scoppiato un casino sulla stampa, scrivono che vado a lavorare per i gesuiti, sai… in Catalugna su queste questioni siamo molto sensibili; naturalmente la proposta mi interessa molto, ma non so cosa fare, ho l’impressione di mettermi in un guaio -. Mi chiese la mia opinione.
Gli risposi che non doveva avere dubbi, di accettare assolutamente, che a Palermo stavano cambiando molte cose, che Leoluca Orlando, eletto sindaco da poco, di formazione democristiana e certamente vicino ai Gesuiti, era molto diverso dai suoi predecessori. Stava agendo con decisione per emancipare Palermo da una cultura localistica e mafiosa, portando i suoi problemi alla discussione nazionale e internazionale.
L’any 79, quan portàvem cinc anys d’Arquitecturas Bis, vàrem fer un viatge a Sicília. A més, aquell any va
coincidir amb el nostre primer problema intern provocat per alguna cosa exterior a nosaltres, que a mi em va semblar que amenaçava la revista. Quan érem a Catània, en un moment en que els demés estaven més endavant, vaig abordar en Manel per veure si ell em podia explicar què era realment el que passava, perquè jo, que sóc exagerada, m’adonava que la meva interpretació no s’avenia amb l’ambient amable de tot el grup. Vaig exposar-li el que pensava i en Manel amb aquella mirada tant viva que tenia i amb un somriure una mica irònic se’m va quedar mirant una estona iniciant un riure que va deixar a la meitat, més aviat semblava que volgués tossir. Anàvem per un terreny polsós sota un sol de justícia i amb tanta calor que semblava que caminéssim per un somni. Finalment va començar a parlar, mirant el terra com si volgués concentrar-se en el que deia i no dir el que no volia dir, i de tant en tant dirigint-se a mi per veure si el seguia.
Hasta esto me gusta, Salva. Habíamos terminado hacía poco la carrera de
Arquitectura en Madrid, a principios de los setenta, y nos adentrábamosen la profesión sin brújula, animosos pero desconcertados. Intuíamos que las cosas estaban cambiando a nuestro alrededor, pero en el fondo no sabíamos nada. Los paradigmas formales no resultaban tan seguros. España, como siempre, había tenido una adscripción tardía a las vanguardias, truncada tras la República, y la modernidad se abría paso a través de aquellos maestros de los sesenta y setenta cuyo ejemplo revela, en la distancia, la auténtica dimensión de su grandeza. Nos quedaban los rescoldos de una militancia universitaria a favor de un mundo mejor o simplemente normal. Pero había una predisposición juvenil, seguramente generosa, en que la arquitectura, sin saber muy bien cómo, tenía que contribuir a esos propósitos. Y así fue cómo, desde el Colegio de Arquitectos de Málaga presidido por Damián Quero, decidimos que había que salvar de la piqueta un barrio popular (...)
Entre els prestatges atapeïts de llibres i revistes del
Laboratori, imatges impregnades de l’olor característica de l’acumulació de paper i de coneixement. Recolzat sobre els seus arxius, vells contenidors de plànols-tresors, de treballs pioners. En l’espai que li ha agradat mantenir tal com sempre havia estat, sense etiquetes ni grans classificacions, amb l’ordre natural de les coses.
Assegut a la taula de l’avantsala, amb les ulleres al front -i per tant concentrat- sobre les denses línies de la seva lletra, angulosa i petita, difícil de desxifrar, buscant la precisió en la paraula exacta, en l’adjectiu idoni -que no necessàriament el gramaticalment més correcte-, en la millor puntuació. Esquivant la còmoda taxonomia, la trampa de les paraules que atrapen conceptes i que condueixen irremediablement a la simplificació, al tòpic, a l’estereotip. Qüestionant aquelles certeses que també es desdibuixen allà on els límits de la ciutat es difuminen en la perifèria, que no parlen el llenguatge de la diferència.
El Manuel va trucar un dia al despatx, volia que l’acompanyéssim en la
redacció del Pla General de Terrassa. Fer planejament amb el Manuel, ja era de per si una cosa estranya, però fer planejament de llarg recorregut, es plantejava a l’inici com una missió, si no impossible, molt difícil. Una marató urbanística requereix una certa dosi de complicitat i de compenetració. No havíem treballat mai junts i jo n’era conscient, de les dificultats de treballar amb ell: de la seva exigència, de vegades del seu humor, del seu nivell de perfecció, del seu descontent permanent, de la necessitat de polir i polir i polir, una i mil vegades les feines, com si no s’haguessin d’acabar mai.
Això passava més o menys als voltants del canvi de segle i confesso que, al començament, no les tenia jo totes. El Manuel era el pal de paller, el conductor i jo feia de copilot. L’afirmació és en part metafòrica, però a la vegada molt i molt real, ja que el Pla, en part es va fer en els trajectes entre el carrer de l’Esperança, despatx del Manuel a Barcelona i el carrer del Pantà (...)
Un caracol y una colina…El caracol es uno de los primeros recuerdos
que tengo de Manuel en término de intercambio real y directo después de haberlo conocido de manera muy intensa, profunda y larga por sus artículos y escritos. Existen diversas formas de tesis, me explicó Manuel, presidiendo el tribunal de la lectura de mi tesis doctoral en Barcelona, en 2005, la tuya se parece a un caracol: se acerca de manera progresiva -por no decir lenta- dando vueltas y vueltas alrededor del tema central, llegando poco a poco al corazón, el objeto de la investigación, de manera natural y lógica. Es el recuerdo más claro y contundente que tengo de Manuel en ese día especial de lectura de tesis; la sencillez y la fuerza de una imagen apoyando una idea clara y precisa. Me impactó en aquel momento cómo este comentario me pareció justo, muy personal y próximo al trabajo que había hecho.
Una colina, es la otra imagen que me llama la atención, cuando 5 años después, tuvimos la oportunidad de trabajar juntos sobre un proyecto urbano en Pau, en Francia.
La meva relació amb Manuel de Solá-Morales ha estat en certa manera especial
perquè hem anat coincidint en les dues aficions més importants de la meva vida. Per un costat, la vinculació del meu treball ceràmic amb el món de l’arquitectura ens va anar portant a trobar-nos amb una certa freqüència al seu estudi per desenvolupar junts intervencions en alguns dels seus projectes. Col·laborar amb ell era absolutament enriquidor. Actualment estàvem desenvolupant un projecte d’unes jardineres amb peces molt grans de gres esmaltat per a la urbanització d’uns espais a les Casernes de Sant Andreu.
Altres trobades es produïen en conferències, inauguracions d’exposicions i també en algun sopar a casa d’amics comuns. D’aquests sopars recordo amb molt bon gust la seva facilitat de conversa que sovint el portava, a la més mínima ocasió, a crear un debat a partir d’algun comentari fet sobre qualsevol tema i no cal dir, si aquest comentari era sobre urbanisme o arquitectura. El resultat era que acabaves anant a dormir molt tard i essent amic dels seus amics.
Era Febbraio o Marzo del 1991, adesso non ricordo bene. Ed io
avevo appena perso mio padre.
Ricordo di essere partita con la morte nel cuore per Barcellona. Città che già avevo visitato e amato dal primo istante.
L’occasione era partecipare alla prima edizione del Master Urbanismo de las ciudades: Projectar la Perifèria tanto voluta da Manuel. Mandando uno stringato curriculum, in tutta fretta, vinsi una borsa per vivere quest’esperienza. Quasi ogni quindici giorni dovevamo esporre pubblicamente i nostri progetti (sulle aree proposte da i diversi docenti e davanti a molti del Politecnico chiamati a esprimere le loro opinioni.) Il primo approccio con Manuel fu traumatico. Io avevo l’atteggiamento della prima della classe che, di “derivazione rossiana” e davanti alle “stranezze” nell’approccio allora ancora sorprendente dei colleghi olandesi, si rifiutava di formalizzare un progetto a scala territoriale di fronte al nulla: periferia di Princeton, 23 Km di nulla.
El temps arrossega a l’oblit i, amb la seva sorra, erosiona totes aquelles obres en les quals encara
sorprenen les seves restes. Del pensament dels seus autors persisteixen amb nitidesa els organismes espacials que donen raó i testimoni d’una cultura contínua en el temps.
Seguint un raonament anàleg, interpretem el barri de la Sang com a una unitat morfològica a la ciutat d’Alcoi, on els seus límits naturals són, a l’est, l’antic hort del convent de Sant Francesc que es va transformar en el jardí de la Glorieta, limitat pel carrer de Sant Mateu i, a l’oest, el barranc de la Lloba on s’obrí la rampa que amb un 12% de pendent es converteix en l’accés als aparcaments que estan sota la rasant dels carrers que estructuren el barri. Com aquesta rampa no podia ser passant fins al carrer del Camí es va decidir en obra completar-la amb una contrarampa que va atenuar la seva angostura i va servir per a donar continuïtat i sortida a la rampa, dotant-la d’un arbrat que es va annexionar al parc realitzat a l’oest del barri, parc que atenua la mancança d’espais enjardinats al centre de la ciutat.
Dues qüestions sobre la mirada. Els cursos 2000/1 i 2001/2 Manuel de Solà Morales
va proposar com a assignatura optativa i futur PFC, organitzar un curs d’urbanisme i arquitectura sobre Eivissa.
Entenia que l’illa es trobava en una situació de col·lapse per l’excés urbanitzador dels darrers anys. Per al curs era important la seva condició d’illa, per poder conèixer-la sense condicionaments externs i construir un discurs coherent.
Al Manuel també l’interessava “la barreja” de la població; l’autòctona, els treballadors forasters, i el turisme; el de masses, els artistes, els snobs, hippies, de la jet-set, molt rics, etc. que li donava un to cosmopolita a l’illa d’un radi de 30 km.
El curs s’iniciava amb un viatge-estada de quatre dies. Un microbús del Consell Insular ens conduïa per tota l’illa. Al vespre a l’aula del Col·legi, junt amb els estudiosos de l’illa, es discutien sobre diferents qüestions d’interès.
Era important que els alumnes detectessin els problemes de l’illa per poder triar lloc i tema on actuar (...)
En el pròleg que Manuel de Solà Morales escrivia al
catàleg de l’exposició Ciutats,Cantonades, fa una cita d’Aristòtil que em sembla molt apropiada per encetar aquest breu record: “Una ciutat es compon de diferents classes d’homes; persones semblants no poden fer una ciutat.” Més enllà d’una proposició filosòfica que, segons glossa d’ell mateix, “diu alhora que la ciutat és diversa i també fins a quin punt la diversitat cultural és un fet urbà”, crec que amb aquestes paraules expressava la síntesi d’un pensament humanístic i urbanístic, el seu, que va aconseguir difondre a bastament. És l’aire que trobem, per exemple, en moltes planes de les seves Deu lliçons sobre Barcelona, especialment brillants i exactes, o quan ens ensenyava a mirar la ciutat i el territori des del seu magisteri oral. Tots els qui hem pogut seguir la trajectòria docent i professional d’en Manuel sabem que tenia una personalitat singular dotada sens dubte per a l’observació, l’emoció, el diagnòstic i el projecte.
Manuel tenía 28 años cuando en 1968 aceptó la invitación de nuestro Estudio de Arquitectura, -Marquet-Unzurrunzaga-Zulaica-, en San Sebastián para colaborar en la elaboración de la Revisión del Plan General de Ordenación Urbana de Tolosa que se nos acababa de encargar y que intuíamos suponía, dada la escasa y superficial formación adquirida en la carrera de Arquitectura en la disciplina del Urbanismo, una responsabilidad profesional que nos desbordaba.
Manuel, que acabó la carrera de Arquitectura en 1963, un año antes que nosotros, tras un curso de postgrado sobre Urbanismo en Cambridge, ya en 1968 era titular de la Cátedra de Urbanística I de la Escuela de Arquitectura de Barcelona y dirigía el recién creado Laboratorio de Urbanismo.
Quizás para Manuel, la posibilidad de trabajar en la reordenación urbana de Tolosa supuso la primera oportunidad de poner en práctica sus innovadores conocimientos teóricos y metodológicos (...)
El moble del dentista. Cada x temps aquell moble s’havia de moure. El moble
de ferro colat del despatx de Santa Magdalena Sofia, pesava l’impensable, estava (o està) pintat amb esmalts blaus i liles i, oferia mil calaixos-safata i portes. A l’alçada dels ulls unes petites portes amb mirall, a la de les mans un sobre negre, potser de baquelita.
Per a moure’l ... mil possibilitats a estudiar i mils enginys per aconseguir-ho. La matèria i la física resumida en aquell intent de desplaçament.
Quin sentit tenia tot aquell desplegament de coneixement i experiències acumulades sobre aquell moble?
Potser el mateix que el d’escanejar amb mil seccions el “morrot” de Montjuïc per a, finalment, poder dibuixar el traçat del “salt del cavall”: pas de la ronda litoral per la seva vessant sud (el meu primer treball al despatx MSM). El coneixement de l’objecte, de la seva forma i la seva física, per a empatitzar i poder treballar no sobre, sinó amb ell.
Era del tot necessari controlar l’obertura sobtada d’un d’aquells calaixets pivotants (...)
Manuel en las esquinas. Para mi siempre será el hombre de las esquinas. Las
esquinas, que ya existían desde mucho antes de ser su descubrimiento más importante y representan, para mi, magistralmente su fértil intuición. Su originalidad de planteamiento encuentra en las esquinas un ejemplo especialmente adecuado, e ilustra muy bien detenerse en aquello que parece evidente e incluso banal, hasta convertirlo en algo que no sabemos por qué no nos habíamos fijado antes. Querido León ¿por qué 22x22?, se titulaba aquel artículo publicado en Arquitecturas bis hace ya muchos años. Una observación aparentemente ingenua e incluso “puñetera”, que obligaba a desplazar la mirada hacia otra cosa y ya no la podíamos apartar de allí, haciéndonos mirar el conjunto de los cuatro chaflanes del plan Cerdá como el módulo y no la manzana. Mirar la ciudad como un conjunto de esquinas y no de manzanas, ciudad con la arquitectura a cuestas y no ciudad a costa de la arquitectura.
La casa donde vivía en la esquina de Muntaner con Avenir, construida junto con su padre (...)
Els filòsofs, tendim a passar d’allò íntim a allò abstracte i poques vegades sabem dibuixar el perfil precís d’un personatge, la figura viva d’una obra, la plasticitat d’un retrat.
Com descriure serenament i objectiva, des de fora, allò que d’antuvi s’ha viscut des de dins? Un positivista convencional ens diria que, en efecte, això es impossible. Però hi ha un altre positivisme que va de Plató a Husserl i a Wittgenstein -un positivisme del qual participa Manuel de Solà-Morales- que ens diu que l’objectivitat no és més que una forma subtil de l’afinitat, i que només coneixem allò que, de fet, desperta en nosaltres un record anterior. Coneixement llavors, no seria sinó Reconeixement.
Reconeixement de l’obra de Manuel de Solà-Morales, certament, però també, a través d’ella, per ella, reconeixement de nosaltres mateixos com a país i com a poble. És en contrast amb la tradicional addició hispana a les essències i les grandiloqüències que fa uns anys jo tractava d’esbossar els trets d’un tarannà (...)
Mi recuerdo para Manuel de Solà-Morales me lleva a compartir cómo le conocí y la oportunidad que me dio
de tratarlo y aprender de él.
Posiblemente yo sea de las pocas personas que trabajamos en el DUOT que no ha tenido a Manuel de Solà-Morales como profesor en la ETSAB, ya que estudié en Buenos Aires. Aún así, como para muchos, de Barcelona y del mundo, Manuel de Solà-Morales fue uno de mis maestros, a través de su obra, tanto proyectual como escrita.
Al ingresar como profesora del DUOT tuve la oportunidad de conocerle y de aprender directamente a través de nuestras charlas. Hablar con él no fue mi iniciativa, ya que su figura tan importante me imponía un respeto-temor que hacía que yo no me acercara a hablarle. Fue él quien se acercó de manera ocurrente en una fiesta del jurado de los premios FAD que él presidía. Esos primeros años en la Escuela de Arquitectura de Barcelona mi actividad docente se expandía más allá de las clases de urbanística por las tardes, de manera que muchas mañanas de jueves y viernes, que eran las que principalmente Manuel (...)
Manuel: deu records de la persona.
1. Al matí.
-Bon dia, Manuel.
-Bon dia!- i et posa la mà a l’espatlla i et clava aquells ulls riallers i et pregunta com va tot.
2. En un acte.
El veiem de lluny, d’esquenes, amb la Rosa.
Anem a saludar.
Quan arrenquem, s’atansa a ella i li passa el braç.
3. A l’escola.
Jo, sol, en una aula del soterrani, treballant en un exercici d’Urbanística X.
Apareix despistat buscant algú o alguna cosa. Dubta un moment i em reconeix, sóc un alumne del seu grup.
-Home, què fas aquí...- S’acosta i es queda mirant el dibuix.
-Aturat amb aquesta planta, que va per la versió noséquants -faig posat de pena.
-...D’això es tracta, dibuixar i redibuixar i tornar-ho a dibuixar...
Se’n va.
Al cap d’un minut torna a treure el cap (...)
Els meus records d’en Manuel comencen el primer dia de classe de tercer curs
d’arquitectura. Ell acabava de tornar de Harvard i era la seva estrena com a professor a l’ETSAB. Com que el curs era molt reduït (només tretze alumnes), la relació va ser, des de l’inici, molt intensa. Des d’aquell dia, no ens vàrem deixar de veure: a l’Escola, al Laboratori d’Urbanisme, al llarg dels següents setze anys i en multitud d’ocasions més tard. Recordo que un dia, sabent que anava a Roma, em va demanar portar un petit present a en Ludovico Quaroni. Naturalment, vaig estar encantat però, en anar a recollir-lo, vaig veure que es tractava dels tres gruixuts volums, recentment editats per Fabian Estapé, de la Teoria de la Urbanització d’Ildefons Cerdà. De manera que vaig transportar els volums a base de fer espai a la maleta. En Ludovico Quaroni em va rebre al seu despatx i encara recordo la seva dissertació sobre Cerdà: una classe magistral de la que, desgraciadament, no vaig prendre apunts. Al dia següent, va passar ell mateix pel meu hotel de Piazza Barberini per lliurar-me també un petit regal per en Manuel.
Las manos de Manuel. De Manuel cualquiera puede fácilmente convenir que lo primero que
llamaba la atención eran sus ojos, la fuerza de su mirada.
Miraba traspasando aquello en lo que se fijaba, viendo como nadie más allá de las apariencias, leyendo segundas o terceras impresiones que él acertaba a interpretar. Era la suya una mirada al tiempo sólida, con sustancia, acentuada en la rotundidad de las perlas de unos ojos de familia que no dejaban indiferente, y líquida, fluida, mediterráneamente complaciente. Era así, cuando le conocimos, una mirada inserta en una figura barbuda y de generosa cabellera morena que, allí dentro, parecía condensar una intensidad expresiva que, por la definición con la que se presentaba, colaboraba a aportar mayor coherencia al verbo y a la actitud que, sedientos, esperábamos nos trasmitiera cómo entendía las ciudades en las aulas de la ETSAB.
Era una mirada que, más tarde, tratábamos de seguir, porque solo su recorrido ya enseñaba una forma de entender el mundo, de apreciar las cosas (calles, plazas, paisajes,…), que desvelaba la esencia (...)
Vaig aterrar al despatx de l’Illa Diagonal de la mà d’en Rafael Moneo a principis de 1990, i tot d’una ja
vaig poder gaudir també de la confiança i l’estimació d’en Manuel. A banda de tenir-lo de professor l’any 70, just quan va tornar dels U.S.A., també l’havia pogut tractar arran d’un post-grau d’urbanisme el 81. A l’Illa ell ja es trobava en ple període de maduresa professional, ja havia fet el Moll de la Fusta i havien guanyat el concurs per a l’Illa Diagonal i sense dubte que bona part dels plantejaments urbanístics de la proposta eren seus.
Tant en el projecte executiu com durant les obres recordo episodis dispars. Consultant el meu diari personal sobre aquest transcendental projecte m’aturaré només en un dia concret. Així pel que fa al túnel sota la Diagonal, en el qual hi va esmerçar molta dedicació tant en el traçat com en l’elecció dels materials i la il·luminació, el 6-08-91 va fer baixar 30 cm. la cota de la rasant de Déu i Mata-Constança i 15 cm. la del forjat inferior per tal d’assolir un millor pendent de l’accés sud i passar d’un gàlib de 4,50 a un de 4,65 m., amb el conseqüent enrenou (...)
Per decidir qui faria el parc de la Sagrera, un dels estudis arquitectònics convidats a participar
en el concurs, el de Manuel Solà Morales, va pensar que la meva col·laboració els podria ésser útil. En Manuel va trucar-me per temptejar si em venia de gust de compartir projecte. Com que li vaig dir que sí, el mateix dia va venir a explicar-me, amb tots els ets i uts, el seu pla. L’encàrrec que em feia era que mirés d’omplir un forat molt gran -de la mida d’un camp de futbol- amb una intervenció escultòrica que arribés a dissimular-ne l’impacte. Es tractava d’aconseguir que un buit immens no esdevingués un espai inquietant: allí on arrenquen els trens de gran velocitat cal que el sostre de l’estació sigui el cel obert, perquè l’energia que han de menester reclama ventilació. Tot seguit va dir-me que el temps se’ls tirava al damunt i em pregà que tant bon punt en tingués una idea clara els ho comuniqués per tal de poder integrar l’obra al projecte i discutir les possibles dificultats en relació al conjunt.
Algunes vegades, quan ens vèiem, ja de ben lluny, en Manuel, amb els braços estesos, en veu alta i amb
un ample somrís em cridava “Antonio” i llavors ens abraçàvem rient com adolescents contents de veure’ns i seguíem de bracet fins arribar on havíem quedat amb na Rosa i l’Edith i ja s’iniciava una conversa que podia començar per l’arquitectura de les pintures de Giorgio de Chirico, per acabar amb els xamfrans del Pla Cerdà o les cantonades de Nova York o les cruïlles de Paris –amb la mitja rialla de complicitat i la mirada amb el cap una mica inclinat cap avall i amb les ninetes dels ulls a la part de dalt de les òrbites, que, de sobte, se li podien obrir tant, les òrbites, com si fossin dos ous estrellats, ja fos pel que acabava d’escoltar o pel que acabava ell de pensar–, i tot això sense deixar de parlar o d’escriure al paper o sobre la taula, ponderant el que li ocupava l’interès de la discussió i el diàleg; llavors procurava parlar de la qüestió que ens entretenia com si fos un joc de lògica i pragmatisme; i no només en les temes implicats (...)
Hacia una teoría estructural de la forma urbana y de su proyecto. En la búsqueda de un
soporte teórico y metodológico para el proyecto de la ciudad y el territorio ha resultado decisiva, tanto a nivel internacional como local, la etapa de los años setenta y ochenta del pasado siglo.
Durante ese período se producirá una aportación fundamental a la teoría de la forma urbana y de su proyecto por parte del Laboratorio de Urbanismo de Barcelona, dirigido por el profesor Manuel de Solà-Morales, del que me honro en haber sido co-fundador y colaborador a lo largo de más de una década, y cuya positiva influencia ha estado presente hasta ahora en mis trabajos académicos.
Las denominadas “Formas del Crecimiento Urbano” y el “El Proyecto Urbano” han sido dos contribuciones trascendentales tanto para la enseñanza del urbanismo, como para las trasformaciones urbanas producidas en nuestras ciudades.
El recordo acomiadant a l’Ignasi, a Les Corts, on Manuel va prendre la
paraula i va dir, més o menys: -“Sí que l’has feta grossa, Ignasi!”. “I tu, més” li podria haver dit l’Ignasi.
Amb aquests dos germans, jo hi estaré sempre en deute. Amb l’Ignasi, perquè com a professor guia de la meva tesi doctoral vaig aprendre molt d’ell. Coses que, de tant en tant, em veig jo també exigint als meus alumnes de doctorat.
Manuel Solà-Morales em va demostrar una confiança personal que jo mai hauria esperat. I també generositat, com quan va acceptar fer la presentació d’un llibre meu. Corria l’any 1996 i havia assumit feia poc al seu càrrec de Director de l’Escola. Em va cridar un dia i em va demanar -o potser ordenar?- que organitzés l’estructura de les relacions internacionals que ell trobava exagerada. Havia de ser amb criteris de qualitat acadèmica i no tan sols de nombre. Els més de cent convenis s’havien de reduir a deu! La veritat és que jo no sabia com dir-li que no (...)
Manuel de Solà Morales est l’urbaniste européen par
excellence. Hors de Barcelone, il travaille à Anvers, Arnhem, Badalone, Berlin, Gênes, Groninghen, La Haye, Louvain, Malaga, Naples, Porto, Rotterdam, Trieste... La France lui a décerné le Grand Prix de l’urbanisme Europe en l’an 2000, pour l’ensemble de son œuvre et pour la force de ses concepts urbains. A Saint-Nazaire, il a défendu une stratégie d’acupuncture – avec peu d’argent, comment agir précisément là où il est nécessaire que les choses changent. Personnalité très originale, peu représentative de l’urbanisme catalan des années 90 et de la tendance dix-neuviémiste portée par Oriol Bohigas notamment, Manuel de Solà Morales a longtemps dirigé l’école d’architecture, formant des étudiants qui se reconnaissent comme ses enfants spirituels – tels Oriol Clos, Carme Fiol, bien d’autres.
Après avoir abordé la question de la ville de manière théorique (...)
There is the Manuel of Olot, landlocked Catalunya where his family is based, and there is the Manuel turned seaward
toward the Mediterranean as well as the Atlantic– the Manuel of Trieste, St. Nazaire, Antwerp or The Hague-Scheveningen and many more waterside places. After the Moll de la Fusta, that groundbreaking intervention, the interrelation between sea and city became a chief motive and master theme in Manuel’s creative life.
And then there is the private Manuel, coming into my life in the early 1980s, the Manuel with the abundant knowledge of his residential capital of Catalunya, Barcelona. Manuel as the portal to Modernisme beyond Gaudí, to Domènech i Montaner, to the Palau de la Música Catalana, the one who pointed the way to the lesser known Modernisme outside Barcelona, to César Martinell i Brunet and all the magnificent cellers of the 1920s.
And then there came the Manuel who enjoyed life and shared his knowledge of good food in places like the restaurant Bilbao (...)
El dia que vaig conèixer a Manuel. “....Avui repartirem unes fotografies de diverses ciutats del món, fetes des de
l’aire. Mireu-les, observeu-les i analitzeu-les. Després, escriviu les vostres impressions del que heu observat a la fotografia. Parleu-me de com explicaríeu les diferents formes que adquireix la ciutat, de com s’agrupen les diferents edificacions que hi veieu. Parleu-me de l’estructura dels teixits urbans. Intenteu dibuixar-ne una síntesi de cada un d’ells...” Qui donava aquestes instruccions precises a un grup d’estudiants de disseny molt joves, era Manuel de Solà Morales. Participava com a professor al Seminari d’Estètica que l’Escola Eina havia organitzat l’any 1968, arran d’uns debats que tingueren gran impacte a l’escola, on hi participaren, a més d’un grup d’intel·lectuals catalans, llavors expulsats de la universitat, el grup italià anomenat Grupo 63. Durant el seminari, que s’allargà tot l’any, Manuel Solà desenvolupà el tema El terme estructura en Urbanisme. Recordo que jo vaig elegir un foto esplèndida de Casablanca. No sé si per l’exotisme que em representava o pels seus canvis d’estructura urbana que, amb un cop d’ull, la mateixa foto (...)
“New Orleans o La Habana?”, escrutava el Manuel amb la mirada fixa, pocs dies abans de
començar el curs. La gimnàstica practicada durant mesos descobrint cruïlles, interseccions, xamfrans i cantonades als cinc continents, ens havia fet prou àgils per abonar la possibilitat d’incertesa en la tria del millor escenari per aquell taller d’urbanística a punt de començar. El que comptava era seduir a l’estudiant: en l’elecció del lloc, en el to de l’enunciat, en la sorpresa del plantejament... I sens dubte, tant els carrers recentment inundats pel Katrina com l’atmosfera d’una ciutat sedada pel socialisme tropical semblaven opcions assegurades. Per això li brillaven els ulls, convençut que sense arribar a trepitjar santuaris de jazz ni de salsa, els estudiants podrien imaginar amb la xarxa, matèria i màgia d’aquelles ciutats.
En la ressaca post Fòrum 2004, en Manuel dubtava que el missatge més disciplinar de l’exposició hagués estat prou clar. Si bé la cantonada havia resultat una imatge fèrtil per reivindicar una determinada arquitectura i urbanitat, temia que la metàfora hagués acabat emmascarant que l’urbanisme de les interseccions (...)
El soterrani de l’escola d’arquitectura (a peu pla de la sortida, vers un pati on no anàvem
mai) era per a nosaltres el paradís dels urbanistes. Trucar a la porta del LUB era com pressentir que els dibuixos de la identitat del territori català i de les comarques catalanes, que l’anàlisi factorial dels primers treballs, o que tota la saviesa dipositada en les “formes de creixement”, se’ns farien nostres i, així, nosaltres també formaríem part d’aquella panera teixida d’arguments i de bones maneres d’establir el territori i la ciutat.
I, del LUB, sempre me n’agradà la territorialitat, experimentada en la constel·lació de persones que en professaven el que allà dins es coïa, i que, segurament, sempre tenien el punt i contrapunt d’en Manuel Solà-Morales.
Sovint, la seva presència era la mostra d’una latència en altres persones, una cohabitació de postures i d’actituds intel·lectuals, manifestades en el seguiment dels seus arguments o en la complicitat d’un ensenyament que sempre suggeria ultrapassar l’ordinari (...)
Amb els anys, he après a donar valor a aquelles llargues estones que vaig passar d’estudiant a l’Escola
d’Arquitectura, amb el “rotring” a la mà, dibuixant ratlles i punts per fer aflorar sobre el paper una imatge concreta del territori representat. Aquesta activitat, la fèiem de la mà de professors agrupats a l’entorn de Manuel de Solà-Morales, en treballs de curs o també, en una ocasió que recordo especialment, fent el mapa de La Garrotxa per a una exposició integrada en el Congrés de Cultura Catalana de l’any 1977 titulada La identitat del territori català: les comarques.
A banda d’agrair les bones estones passades en aquesta activitat col·lectiva, responsable de forjar grans amistats que després de tants anys encara perduren, he de reconèixer que l’actitud que hi havia darrera d’aquest dibuix, entès com instrument de creació de coneixement, m’ha acompanyat durant tots els anys posteriors de professió i docència a l’Escola d’Arquitectura de Barcelona.
El dibuix com a eina de selecció, com a mitjà per a fer aparèixer i resignificar realitats ocultes (...)
I have followed Manuel’s work for more than
20 years. He invited me to teach in the master course Periphery as a project in 91-92 during the period the Illa Diagonal was under construction. Barcelona in those years was taking a central position in architecture and urbanism, and the LUB was clearly playing a decisive role in this development. The master course took place in an old theatre under restoration in the ciutat vella. I recall with my eyes closed the ambiance of the studio, the various events and the high quality of people from different professions and countries who Manuel with unquestioned authority had asked to collaborate with him on the project. Most architects and magazines were at that time focusing on “Urban Space” and “reconstructing the city” as a reaction to conventional “modern architecture”. It was in this climate that Manuel suggested an interest in territories without a model. The studio was physically and mentally a construction site in the middle of a congested city – as was the site of Illa Diagonal – and it was in this thorough, double- or triple-acting condition (...)
I came to know Manuel when he was putting together his exhibition in Barcelona on
cities. He wanted to include Bombay-and that’s how he got in touch with me.
Manuel was a highly visual person. He also understood that cities are primarily about synergy -and so he found the perfect metaphor for that paradigm: the corner building, where two streets intersect. Like the old Flatiron building in New York, or the intersection of the Blvd Saint-Germain and the Rue Bonaparte in Paris, or a street corner in a bazaar in Bombay. That is a concept of breathtaking simplicity and power- and only Manuel could have thought that up, and insisted on it right through all the many months of preparation, discussion, and regurgitation. The resulting show was sensational, with visitors having to walk right through and past the great corner buildings on this planet, represented by humungous wooden models, each anywhere from 2 to 6 meters tall.
On a personal level, it was also very rewarding to get to know Rosa and Manuel. We met first at MIT in Boston -and then right after that, they flew out to Bombay (...)
Cuando Quaderns me encargó en 1982 escribir la presentación de Manuel de Solà-Morales en el
número especial dedicado a él y a Joan Antoni Solans, Manuel y yo llevábamos dos años trabajando en el plan general de Málaga; él, asesorando y yo, en la elaboración. Había sido una experiencia tan vitalmente transgresora como disciplinalmente constructiva, que marcó tanto el estilo como el contenido de mi texto para Quaderns, escrito como narración de la formación de un pensamiento.* Trataba de mostrar cómo el pensamiento, el impulso teorizador, es tanto construcción racional como experiencia individual.
Desde entonces, he sabido que, para entender el mundo, cada uno ha de inventar la existencia, anudar su percepción sensible, sus emociones, el arte y las pulsiones éticas con lo racional. En el tejer de la propia existencia, como en el devenir de las ciudades, la continuidad del pensamiento, los tiempos y las tradiciones se mezclan con las transgresiones, con las discontinuidades, las diferencias y lo contingente.
El vaig conèixer a l’Escola d’Arquitectura. Vaig tenir molts professors, però pocs mestres.
En Manuelva ser un d’ells.
Tot just tornava de fer un màster a Harvard un cop acabada la carrera. Era el seu primer any a l’escola. S’estrenava com a professor, i nosaltres també, com alumnes d’urbanisme. Un curs insòlit, de vint persones, fruit d’un nou pla d’estudis i en una escola desolada i arrasada per les expulsions del professorat del curs anterior pels fets dels Caputxins. Corria l’any 1966.
Vàrem compartir el vertigen d’un curs irrepetible i la passió, intensitat i complicitat d’en Manuel el van convertir en inoblidable.
Em va ensenyar moltes coses. Entre elles, que la raó, més que defendre-la, es busca. I quan es troba entre tots, es defensa.
També em va ensenyar la importància de les coses petites. La importància d’un graó mal col·locat o l’error en una finestra mal decidida. Però, sobretot, em va ensenyar la importància del temps a l’arquitectura.
Manuel ou l’art du contre-pied. Dans Matters, Manuel parle de Johann Cruyff, le célèbrejoueur et
entraineur du Barça. Il cite ses propos concernant le souci que doit avoir le joueur de garder balle au pied au moins deux options. Dans ces temps incertains où il nous faut optimiser les situations, cette citation m’a frappé par son actualité: (dé)croissance, (dé)densifier, (dé)composer, (de)figurer, (dé)terminer, (dé)concentrer... chaque jour nous hésitions et devons nous (dé)terminer. Mais au delà de la conjoncture il me semble que cette attitude intellectuelle a toujours été présente dans sa manière de penser et d’examiner des nouvelles questions, de lancer autant des défis aux autres qu’à lui même, que rien n’est jamais acquis. Ce n’était pas chez lui une posture comme cela peut l’être chez certains, une manière systématique et opportuniste de prendre le contre-pied pour faire l’intéressant. Mais bien plutôt, derrière ses yeux malicieux, une exigence intellectuelle formidable.
No calcar (quan hi havien papers vegetals) mai: re-dibuixar cada planta de dalt a baix. Dibuixar a
llapis. Pressionar a l’inici de la línia. Rotar la punta en fer el desplaçament. Sentir, si us plau, el final del traç (...una mica més de pressió).
El primer LUB com a cenobi.
El Palau d’Artà com el seu Bayreuth, i la cartografia, amagada a tantes habitacions, el seu tresor amagat.
El Pla com a sistema d’ordre, i la dispositio dels convidats a la seva taula, estudiada com a tal, i tot, demanant quasi el mateix temps de reflexió.
Estimar Schubert. Les tarantel·les també. A dues veus. Escoltar-lo a l’altell de Muntaner, hores seguides. Rememorar llibreries de vell a NY, i enquadernacions, i gramatges de paper, mentre es fa fosc, i no encén el llum, i esdevenim siluetes. El Tibidabo al fons.
Els trajectes de visita d’obres com el millor moment per canviar el que tot just acabem de dibuixar a l’estudi. L’Escarabat VW. La cuina com a estudi. La cabana sioux on habitava la Maria petita. La lletra seva menuda. Utilitzar el silenci per pensar, per intimidar, per obrir espais.
Pocos días después de la dolorosa noticia de la muerte de Solà-Morales, solo supe y
quise escribir veinticuatro líneas cuyo encabezamiento no podía ser otro que el de su propio nombre.
Las reproduzco ahora atreviéndome solo a una pequeña introducción: si alguna vez palabras como ciudad, arquitectura y urbanismo se enraizaron en una biografía, una entre las muy escasas, ésta fue la suya.
Un pequeño texto sobre Manuel de Solà-Morales podría reducirse a unas pocas palabras: fue y sigue siendo un maestro. Lo fue en su intensa labor docente y en su trabajo profesional, lo sigue siendo en sus obras y en sus escritos. No por casualidad uno de sus últimos libros se titula Diez lecciones sobre Barcelona.
Su estatura intelectual y ética queda definida cuando confiesa que su trayectoria profesional ha consistido en un constante “esfuerzo por entender a las ciudades a través de una mirada devota y aficionada”, siendo consciente de que “a los arquitectos, incluso a los buenos arquitectos, cuando proyectan, les cuesta entender la ciudad.
Mesas y sobremesas. Colaboré con Manuel de Solà-Morales en dos
ocasiones: la primera, cada tarde a lo largo de casi dos años en la preparación de la exposición Ciutats, Cantonades, de la cual él fue comisario, en el marco del Fórum Barcelona 2004, y la segunda, durante una mera pero intensa semana navideña del año 2007 puliendo a razón de dos capítulos por noche la traducción al inglés de sus magistrales Deu lliçons sobre Barcelona. Ambas experiencias y la amistad que nos unía me han marcado de forma indeleble. Su rigor y curiosidad eran contagiosos. Su gran interés por la ciudad - en sus palabras, “lugar plural y contradictorio” con esquinas materiales pero con “un punto de magia, de misterio” - era inseparable de su preocupación por quiénes la habitan: las personas.
Estar embarcado en un proyecto con Manuel requería ser corredor de fondo: mucha constancia, disciplina, momentos arduos sin vislumbrar del todo la meta, pero también el disfrute, siempre latente, y la promesa de la llegada, del acierto (...)
La primera lliçó que varen rebre el estudiants de primer curs de projectes de 2009-2010 a l’escola
d’arquitectura va ser de Manuel de Solà Morales.
Els treballs en què devien exercitar-se el nous arribats anaven a tenir com a escenari la ciutat de Barcelona, de manera que poguessin comprovar físicament aquelles realitats a transformar.
Els professors desitjaven poder oferir una primera explicació de la ciutat i en Manuel era el docent amb més coneixements i lucidesa de la casa per parlar-ne.
Era d’esperar que una lectura de la ciutat, fins i tot començant amb els romans i acabant amb les glòries i derrotes d’avui, en mans de Solà Morales seria diferent.
No es va deixar atrapar a la sol·licitud que li varem fer. La resposta va ser inesperada, intel·ligent, lluny de convencions, de repeticions, ensenyant amb una nova mirada creativa i amb humor com podíem llegir la ciutat. Va pensar en com els estudiants podien recórrer a observatoris quotidians per entendre la seva evolució i urbanitat.
No era jo sol que a l’hora d’encarar aquest text “no tenia ganes de res, com si no tingués res a dir, i res per
escoltar. Només m’agitava dintre meu, i amb furors abstractes, acotava el capi plovia”.
En aquell moment, no em semblava gens estrany trobar-me identificat amb el protagonista de Conversa a Sicília, la novel·la neorealista d’Elio Vittorini que precisament el Manuel em va animar a llegir l’any 1974. Malgrat haver-se editat vuit anys abans, encara es trobava a les llibreries, cosa completament impossible avui que cap novetat literària és a l’abast en pic passen dos mesos a causa de l’allau de llibres que es disputen aferrissadament l’espai als taulells i prestatgeries.
Ara, però, amb els ulls entelats per un furor concret, definitiu, veig que la capçalera de la revistassa UR que vam fer, ell i jo, en un format agosarat, va ser el resultat d’una mena de pacte contemporani dels de la Moncloa. Eren uns altres temps, doncs no em refereixo pas als papers D’UR, ara, sinó a vint-i-set anys enrere.
En memòria de Manuel de Solà Morales. 1. Avui, encara m’arriba des del fons dels records l’entusiasme
que jo tractava de dissimular el matí que el Manuel de Solà Morales m’aturà al vestíbul de l’Escola d’Arquitectura i em suggerí d’entrar com a becari al Laboratori d’Urbanisme. Els primers anys, molt jove i massa preocupat per fer-li una bona impressió, no vaig aprofitar prou tenir-lo a l’abast. Era l’època en la que cercava una estructura explicativa del fenomen urbà. Temps de recerca en el que es va construir una teoria: “las formas de crecimiento urbano” que, per molts anys, ha estat pauta per a la pedagogia de l’Urbanisme a tantes Escoles d’Arquitectura d’aquest país i d’altres. Vaig tenir per un privilegi aquell noviciat al LUB, que em va iniciar en la docència universitària. Poc a poc, el mestre es va fer entranyable i em va transmetre la seva passió per la ciutat. Quantes tesis doctorals va empènyer amb el seu hàlit rigorós!
2. El Manuel d’aquells anys era magnífic. De vegades bruixot i rondinaire, d’altres, afectuós i proper. Infatigable conversador de sobretaula (...)
Sense entrar en la brillant trajectòria de Manuel de Solà
Morales en el camp professional de l’arquitectura i de l’urbanisme que sempre m’ha interessat especialment, vull destacar, sobretot, la seva condició de professor, les seves classes, reflexions, converses, articles i altres publicacions que m’han servit de referents clau des de que vaig decidir el meu compromís amb la docència.
En certa ocasió, jo mateix el vaig presentar als estudiants que assistien a una classe magistral que ens va fer a la nostra assignatura de projecte urbà a la secció tarda de l’Escola d’Arquitectura de Barcelona, manifestant que el que deia en Manuel, per a mi, era com si ho digués Déu. Ell, ràpidament va dir mig en broma que jo hauria de ser agnòstic...
La seva direcció, per bé que no sempre de manera directa, m’ha permès apuntalar tota la meva recerca i docència, i m’ha ajudat a construir un bagatge que cada vegada més ha fet identificar-me amb una personal dimensió compartida amb el seu mestratge.
Cuando cierro los ojos y veo la imagen de Manuel de Solà-Morales,
sobresale sobre todo “el color”, que aplicaba a su estilo de vestir. Combinaba los colores estridentes de una forma única que él, y sólo él, sabía compaginar.
En esta perfecta combinación destaca una pieza que lo hacía singular y que él también singularizó: “La Corbata”. Era una pieza importante que siempre intentaba hacer resaltar por sus colores o por sus dimensiones.
Esto hizo que en un momento de su vida, diseñara varias de ellas con diferentes dibujos de planos de ciudades como el ensanche de Barcelona…
Estos colores demuestran una segunda imagen que guardo de él: su energía al exponer su pensamiento, sus ideas, sus análisis y sus discusiones vehementes y acaloradas en temas culturales, urbanísticos y arquitectónicos, señalando la estrecha relación que debía haber entre el urbanismo y la arquitectura, pues consideraba que la ciudad necesitaba de la buena arquitectura y la buena arquitectura (...)
Mètode Torresana: De la taula de treball a la sobretaula. Érem 5 equips d’arquitectes reunits al voltant d’una
taula de les oficines d’Habitatge Terrassa: Manuel de Solà, Josep Llinàs, Xavier Monteys i Ignasi de Lecea, Enric Sòria i el nostre estudi, amb diversos responsables de l’administració. Les reunions eren quinzenals, després mensuals, bimensuals... Durant un període de 2 anys, vam anar desenvolupant les illes-edifici que definia el Pla Parcial de Torresana redactat per Manuel de Solà, explicant i comparant entre nosaltres les diverses definicions que anaven prenent els projectes.
Cada equip tenia assignada una o dues edificacions. Les primeres sessions es va parlar del mateix Pla Parcial. El seu autor, el volia posar a prova i tornar a dubtar del Pla Parcial amb nosaltres. Ens va demanar un dibuix general de tota l’àrea a partir de l’enteniment que fèiem del nostre edifici concret. Érem els primers usuaris a testejar el Pla, des de la pròpia responsabilitat de desenvolupar una de les illes-edifici. Al presentar aquests dibuixos, Manuel de Solà es prenia temps per mirar-los.
Manuel Solà Morales: cenando en Mallorca. Mis años en Barcelona fueron los últimos setenta y los primerísimos ochenta. Años seminales y fundacionales, como los denominaba Oriol Bohigas, en una entrevista que me concedió en su oficina de calle Camp. Yo acababa de llegar a la ciudad y comenzaba a comprenderla. Durante esos breves años, mi centro de gravedad fue la ETSAB que, a su modo, era un centro de gravedad de la ciudad y de la arquitectura de la ciudad.
En ese mundo, Manuel era una figura de una visibilidad imposible de ignorar. Su nombre me había llegado por primera vez como integrante del comité editor de Arquitecturas Bis, algunos de cuyos números yo había conocido en Chile antes de partir. En esos años de Barcelona, fue para mí una presencia lejana y admirada, asociada al Laboratorio de Urbanismo o a los proyectos en que había colaborado con Rafael Moneo, de los que me enteraba a través de las publicaciones españolas que revisaba en las largas sesiones (...)
Santa Magdalena Sofia. Vaig
conèixer al Manuel de Solà-Morales l’any 1976 -o potser 1977- quan vaig entrar com a “Secretario de Redacción” a la revista Arquitecturas Bis i estava estudiant a l’ETSAB.
Vaig caure tot de cop a una de les reunions setmanals del Consell de Redacció al carrer d’Alfons XII, amb unes carpetes plenes de textos i fotografies que m’havia entregat el Lluis Domènech feia pocs dies. Estava en marxa el proper número de la revista i calia coordinar el que encara faltava.
D’aquelles primeres reunions, molt divertides però no menys serioses, recordo una certa intimidació davant d’aquell grup, tots arquitectes prestigiosos, a excepció de la Rosa Regàs i l’Enric Satué, però que com editora de La Gaya Ciencia, la Rosa, i dissenyador gràfic, l’Enric, Déu n’hi do!
Suposo que, poc a poc, em vaig anar acostumant, i en tot cas no tenia massa temps per pensar-hi. Les reunions eren d’una intensitat extraordinària i jo no parava de prendre notes del que m’havia d’ocupar.
Fer el salt intel·lectual de l’abstracció dels models o de la teoria de jocs a la
materialitat dinàmica de la forma, i finalment al Projecte Urbà -i fer-ho en els anys de plom que foren els setanta- no és una tasca banal. I crec que la banalitat seria pel Manuel, un dels pitjors pecats.
Jo, que vaig fer el trajecte de “l’urbanisme per als arquitectes” a “l’urbanisme dels arquitectes”- de la mà de l’altre Manel, el Ribas Piera, tenia sentiments contraposats d’enveja i compassió dels que l’estaven fent amb ell al pis de baix, per la disciplina quasi monacal que els exigia. El recordo, als anys vuitanta, en les reunions de departament on, amb certa tensió, revisàvem els resultats de cada curs de les dues càtedres. Van ser uns anys extraordinaris a l’Escola però també fora, com a la participació a Tortosa, Cruïlla dels Països Catalans, en el Congrés de Cultura Catalana o, posteriorment, a la reunió de dos o tres dies al balneari “Vichy Català” de Caldes de Malavella per debatre els primers plans municipals d’ordenació de la Democràcia que tots estàvem fent. També aquí havies d’estar en tensió per respondre les seves qüestions imprevisibles.
El meu primer contacte professional amb en Manuel de Solà va ser
arran del Pla del centre de la meva ciutat.
En Manuel era el director del Pla i jo, un jove arquitecte que col·laborava en el seu equip. Als inicis de redacció del Pla voltàvem per Terrassa, a fi que ell prengués contacte directe amb l’àrea de treball. Recordo que jo em preparava informació de les zones que hauríem de visitar.
La primera visita amb en Manuel es va programar per conèixer el perímetre del centre de la ciutat: una franja on la indústria i els equipaments prenien protagonisme. Jo esperava les preguntes d’en Manuel sobre aquest espai tan barrejat. Pensava en la relació tan intensa que hi havia a Terrassa entre indústria i ciutat, entre les diferents escales dels assentaments, les dimensions de les peces construïdes, entre el gra petit de l’habitatge i el gran de la industria.
Finalment, la primera visita la vàrem fer un dijous a la tarda, a “s’hora baixa” que diuen aquí a les illes. Estàvem al nord de la Rambla d’Egara, entre els antics jutjats (...)
De coses humanes. Crec que mai li vaig arribar a explicar al Manuel com
assistia a les classes quepodia del seu màster sobre les perifèries, a començaments dels anys 90, aprofitant que, en aquells moments, el CCCB no s’havia completament inaugurat i un cert ambient d’ocasionalitat animava la curiositat a empaitar-me cap aquell pis de dalt.
L’estiu passat revisitava aquell número doble d’UR del 1992 dedicat a projectar la perifèria i reconeixia en la seva introducció paraules i frases inspiradores que havia pogut caçar al vol en alguna d’aquelles visites quasi furtives.
Crec també que no vaig poder evitar recordar aquelles sessions quan el Manuel em va demanar que fes la ressenya del seu De cosas urbanas. Imagino que el record i l’admiració a parts iguals em van fer difícil comprendre el que em proposava: jo insistia en resumir i destacar, de manera intencionadament elegant com s’acostuma a fer en aquest tipus d’encàrrec, aquells aspectes del llibre, aquells projectes d’arquitectura que em semblaven més rellevants del manuscrit (...)
Manuel, Barcelona now will never be the same for me. You will not be
there anymore. In the midst of lots of snow, at 2000 meters above sea level, the news of your death reached us very late on the 17th of March. To accept this message as reality was hard and will be hard for a long time to come. Deeper into the mind this sad fact will only seep slowly and only when I stand in front of your grave and miss you in your city and in the Catalan hinterland. Manuel and Barcelona to me were one and the same. The nearness to you and the nearness to Barcelona for me went hand-in-hand and intensified and solidified themselves all the time. I have known you since 1977. In that year Anthony Sutcliffe had convened an international conference on the history of town planning, taking place from the 14th to the 18th of September in London’s Bedford College in Regent’s Park. Peter Collins, Alberto Mioni, Peter Marcuse, Franco Mancuso, Gordon Cherry, Carlo Olmo and many others were amongst the participants.
Manuel, uomo di grande simpatia e grande determinazione. Noi, architetti italiani dediti a pensare l’architettura
come fatto urbano, eravamo tutti molto invidiosi di quello stupendo incarico a cui lavorava Manuel per il nuovo fronte mare del vecchio porto di Barcellona, il Moll de la Fusta. Erano i primi anni ‘80. Mentre in Italia si annunciava già il declino della fase “rifondativa” di una teoria e una prassi dell’architettura fondata sugli studi urbani e incernierata sul rapporto con la città, una rifondazione che aveva fornito stimoli e conoscenze a molti amici e colleghi spagnoli, da pochissimo la Spagna era uscita dall’inverno franchista e già la generazione dei quarantenni si veniva affermando in uno straordinario movimento culturale di rinnovamento e di apertura internazionale.
In questo clima di stupore e di invidia, concordai con Luciano Semerani sull’opportunità di invitare Manuel a presentare il suo progetto in una mostra alla sede della Fondazione Masieri dell’IUAV. Fu un evento festoso: vedevamo realizzarsi a Barcellona una possibilità straordinaria di cui in qualche modo ci sentivamo corresponsabili.
At the corner. I met Manuel de Solà-Morales because in 2003 he asked me to join the
scientific committee for his Cities, Corners exhibition, to be held in Barcelona a year later. After the exhibition our collaboration continued, me helping him to get his monograph A Matter of Things published in 2008.
In both collaborations I had the feeling of being close and at the same time very distant from Manuel. Close, because of the warmth of his personal contact. Distant, because independent of what I proposed or suggested, and no matter whether those proposals and suggestions might actually have been of any use, I always got the impression that he was following his own track anyway, pursuing his own line of reasoning and keeping his own thoughts, which were, I imagine, usually quite determined. This combination of warmth and distance was epitomized by the generous letter I got from him after the publication of the monograph. He kindly thanked me for my contribution and wrote that my text offered a reading of what his work could possibly be about.
Más que un arquitecto y urbanista. Manuel de Solà-Morales será recordado
sobre todo como urbanista, y por su magisterio universitario. Pero vale la pena destacar, ante todo, que fue un urbanista especial por la voluntad que tuvo en los años 1970 por vincular el urbanismo con las ciencias sociales. Y más todavía, debe ser asimismo considerado como un científico social.
Le interesaron en especial dos disciplinas: la economía, hasta el punto de realizar la Licenciatura en Ciencias Económicas en la Universidad de Barcelona, que obtuvo en 1966; y la geografía, cuyas obras clásicas conoció muy bien, por ejemplo las de Max Sorre, que citó en ocasiones, y especialmente la tradición de la geografía urbana, desde los estudios de Raoul Blanchard a los de Georges Chabot o Pierre George.
Creo recordar que fue él quien buscó en 1968 la relación con los geógrafos barceloneses; y como yo impartía la asignatura de Geografía Urbana en el recién creado Departamento de Geografía de la Universidad de Barcelona, la conexión personal era inevitable.
Para desarrollar el Plan de la Barceloneta, dentro de su estrategia para impulsar la
apertura de Barcelona hacia el mar,Manuel formó un equipo no solo pluridisciplinar sino incluso variopinto. Por el estudio de Magdalena Sofía íbamos pasando Antonio Font, Mercè Tatjer y otros colaboradores aportando capas de información y análisis. Mi papel era el conocimiento del estado constructivo del barrio y el diseño de las intervenciones más eficaces o necesarias. Con un par de compañeros paseaba en un 2CV descapotado mirando hacia arriba y cantando comentarios de los que el copiloto tomaba nota. Con esas notas podíamos dibujar sobre los alzados de todas las calles que otro equipo había preparado; podíamos dibujar estados de conservación, tipología de fachadas e incluso fisuraciones o deformaciones más significativas. La información, la llevábamos al estudio de Manuel y la íbamos volcando junto a la que aportaba Mercè Tatjer describiendo los grupos ocupantes de cada casa o la que llegaba de los otros equipos.
Asseguts al voltant d’una taula, els professors del curs sobre el Projecte Urbà desplegàvem alguns
dels exercicis ja corregits, disposats a explicar les raons que justificaven la valoració que n’havíem fet.
A en Manuel, li agradava començar pels millors de cada grup per poder discutir els plantejaments de professors i alumnes que, cada un d’ells, mostrava més evidents quan més suggeridores fossin les propostes. Per als professors era un examen en tota regla però, alhora, una lliçó sempre que tinguessis l’ànim autocrític despert que et permetés entendre, en tot el seu abast, els seus comentaris.
Un segon moment que recordo com a molt expressiu de la seva actitud intel·lectual és la preparació del tema del taller. Manuel Solà proposava un “tema”, un “lloc” o un “problema”, normalment les tres coses alhora, i ens demanava l’opinió a tots nosaltres. Sovint la nostra resposta era considerar-la apropiada (o fantàstica, segons els casos), potser amb algunes (...)
Hace pocas semanas, volé de Barcelona a Burdeos. Y en el
aeropuerto recordé con emoción a Manuel, que nos acababa de dejar. Fue durante una buena temporada nuestro lugar de encuentro a la ida y donde se bifurcaban nuestros caminos en los viajes de retorno de Saint-Nazaire en los años, muy pocos, en los que rehabilitamos la base de submarinos que habían construido los nazis.
Manuel llegaba de Barcelona, a veces con Oriol Clos. Yo lo hacía desde Madrid, donde aún residía. Ya juntos, nos trasladábamos en un minúsculo avión comercial hasta Nantes, donde nos esperaba una furgoneta para trasladarnos a Saint-Nazaire, distante unos 70 kilómetros.
En uno de aquellos viajes, de repente -estaban próximas las Navidades, era una noche fría y oscura, y nevaba mansamente-, la furgoneta se quedó sin luz y tuvimos que pararnos en medio de la carretera tapizada de nieve. Debían ser cerca de las diez y no pasaba vehículo alguno. Muchas y nerviosas llamadas sirvieron (...)
Manuel au carrefour. J’avais rencontré pour la première fois, si je
ne me trompe pas, Manuel au début des années 1980 dans les caves de l’agence de Vittorio Gregotti, via Matteo Bandello, à Milan, alors qu’il était venu participer à une réunion de la rédaction de Casabella, pendant que s’amorçait la transformation de la Barcelone postfranquiste.
Une vingtaine d’années plus tard, Manuel vint me chercher, avec quelques collègues, pour élaborer une exposition destinée au Forum des Cultures 2004 à Barcelone. Il avait imaginé d’y déployer un discours placé sous le signe des cantonades -corners, angles ou carrefours, utilisés comme prétexte à une exploration du discours architectural et urbain à de multiples échelles, du micro-quartier à la mégalopole.
En l’espace de quelques mois je pus prendre la mesure de l’imagination infatigable de Manuel. D’une bonne idée, presque à la limite du calembour, il fit un véritable programme d’exploration du monde, saisi dans sa diversité et son historicité.
Se puede afirmar que el legado de Manuel de Solà-Morales ha
revitalizado el Urbanismo, creando nuevas formas de entender y pensar la ciudad que van a tener largo recorrido.
Para Manuel, el Urbanismo era una cuestión de ideas y de una rigurosa aplicación de las mismas a cada realidad específica. Por ello propone prestar mucha atención a las diversas aproximaciones explicativas de los fenómenos urbanos, siendo, desde este entramado intelectual, que pueden elaborarse aquellas ideas, siempre impulsadas por un compromiso ético con la mejora de los lugares en los que los procesos sociales se involucran y las relaciones cívicas se entrelazan, contribuyendo a la innovación, a la cohesión y a una mayor equidad.
Así, entiende el Urbanismo como producto social y como tal, objeto de debate político controvertido y complejo, en el marco del cual se compromete a formular estrategias y proyectos que aporten luz al uso social de los diferentes agentes que intervienen. Por tanto, propone una cierta autonomía para el trabajo disciplinar (...)
Fa poc vaig viatjar a la ciutat de Mèxic i vaig
estar residint a casa d’uns amics a Coyoacán, un barri de reminiscències artístiques i bohèmies on van viure, entre altres, Frida Kahlo i Diego Rivera, i Lev Trotski. En diverses ocasions vaig anar a tafanejar al mercat d’artesania popular, que estava ubicat a l’interior de un gran edifici de dues plantes. Era una mena d’encants sota sostre; de fet els venedors havien ocupat anteriorment l’espai de la plaça de davant a l’aire lliure. Em va sorpendre la disposició de les parades, composant una retícula racional que contrastava amb l’estructura caòtica d’altres mercats que vaig poder visitar a Mèxic. El de Coyoacan semblava un Eixample en miniatura, i em va fer pensar en les “coses urbanes” que fascinaven al Manuel. En horari no comercial les parades, per protegir les mercaderies, eren literalment embolicades amb plàstics acolorits o teles estampades, i precintades amb filferros o cordills. Vaig fer algunes fotografíes. M’hagués agradar mostrar-les a la Rosa i al Manuel en alguna trobada futura.
Tres trobades 1/ Quan els tècnics municipals de l’Ajuntament de Barcelona
preparaven el pla del 22@, van convidar dotze equips d’arquitectes perquè féssim propostes sobre sis àrees que es desenvoluparien a través de plans especials públics. A en Manuel Solà i al meu equip ens van tocar les illes situades sobre el parc central de Pere IV. La proposta que vaig aportar amb en Francesc Hereu, tot i respectar els edificis patrimonials de la fàbrica Ricard, era una reinterpretació metòdica de l’illa de l’eixample. Manuel Solà ens va sorprendre: presentava unes petites maquetes que reproduïen textualment l’edificació i els espais existents, i suggeria substituir els edificis obsolets per noves construccions de la mateixa volumetria. La idea era radical. No complia amb les condicions de la consulta fins al punt que part del parc central quedava envaït per l’edificació, i part de la zona verda del parc es filtrava dintre les illes, però d’aquesta manera posava de manifest la necessitat de preservar la riquesa i complexitat espacial que derivava de la intersecció dels traçats del Pla Cerdà amb les microurbanitzacions de les antigues fàbriques.
En estos días seguramente muchos de nosotros hemos hecho balance del legado de
Manuel y nos hemos quedado admirados de su trascendencia; viendo cómo cada una de sus aportaciones marcaba decisivamente el rumbo de la cultura urbanística del cambio de siglo, tanto dentro, como fuera de nuestro país.
Seguramente, las claves de dicha importancia están en la intensidad y exigencia en la concepción y desarrollo de sus ideas.
Manuel era capaz de convertir cualquier cuestión, por nimia que pudiera parecer, en motivo de estimulante discusión, en un verdadero ejercicio a la vez intelectual y artístico. No olvidaré una tarde en su estudio, cuando él y Rafael Moneo se enzarzaron en una entretenida y brillante discusión sobre la curvatura más adecuada de la vía de acceso al aparcamiento semienterrado de los edificios residenciales que proyectaban en Lacua. Llegaron a barajar incluso, la idea de utilizar una clotoide, mientras dos colaboradores aguardaban embelesados durante un par de horas, armados con sus rotring (...)
No voy a hablar de la obra de Manuel porque sé que otros sabrán
perfilarla a la perfección. Creo que, de Manuel, me lo leí todo. O voy a decir que casi todo. Y siempre acabé choqueado, como empequeñecido ante lo que aquel hombre era capaz de transmitirme y estimularme. Si bastante de mi vida la he dedicado a enseñar urbanismo, seguro que buena parte de ello se debe a lo que me llegó a través de Manuel.
Al margen de contactos puntuales en que coincidí con él (congresos, seminarios, pruebas académicas,...) y que pudieron no pasar de comentarios de mesa o saludos fugaces, en mi caso, aunque discontinua, siempre mantuve una relación con él a través de llamadas telefónicas o correos electrónicos. Sí tengo presente que cuando le enviaba mis publicaciones, por modestas que fueran, él siempre contestaba con algún comentario positivo y estimulante. No lo hacía todo el mundo, pero él correspondía con esos detalles.
Después de mis estancias en Harvard y la oposición a cátedra, se incrementó mi relación (...)
El peix tou.
Estimat amic
Aquestes són algunes de
les coses que, per mi, fa entranyable l’enorme herència que ens deixes. La majoria són imatges compartides, altres, per personals, una mica críptiques i totes, part del meu deute.
L’art del ben establir
La discussió corba
Trobar, inclús, una certa gràcia a dibuixar molts cops el mateix (La Miranda)
Aquella frase balsàmica “Jordi, el món a vegades és més gran que tu”
Arrastrar planeres pel Laboratori
Johann Cruyff
El plongeon inicial sobre el carrer Ferran i les Exposicions Universals
No dormir pensant amb l’Illa Diagonal
Aquella altre frase d’interès per l’interès
“Quant pagaries per deconstruir aquesta muntanya, o sigui, quin valor real pot tenir aquest paisatge?”
Record de Manuel De Solà-Morales. La seva amistat sempre va tenir unes
característiques especials que la distingien.
Vaig tardar a conèixer-lo, tot i que ens movíem en cercles i ambients comuns en la quadrícula aglutinadora de Barcelona en la que coexisteixen la Metròpoli amb el domèstic tal com Manuel de Solà-Morales ens ha explicat tantes vegades amb clarividència, proximitat expositiva i elegància literària. Inoblidables les Deu lliçons sobre Barcelona!! Els sis anys que em portava, estades a l’estranger, la seva independència de totes les disciplines de grup i l’atzar que a vegades és benvolentment capritxós, van fer que el trobés personalment temps després de saber força d’ell mitjançant escrits i amics. Això afavorí el meu afecte per a ell al conèixer-lo.
Completava així els Solà-Morales arquitectes. El pare solemne, paternal i educadíssim Director de l’Escola d’Arquitectura i autor de la italianitzant Residència d’Oficials a la Diagonal que els estudiants ens miràvem amb interès.
Vaig ésser un dels primers receptors dels ensenyaments d’en Manuel a l’ETSAB, cap a l’inici dels anys 70.
El recordo mig estirat sobre la taula, amb una certa indolència, mentre parlava i parlava sobre com és la ciutat, com era abans i potser també com podria ser en el futur. Arran d’uns treballs de curs compartits amb d’altres companys sobre l’estructura urbana de la vila de Gràcia vaig començar a entendre, encara que fos per sobre, l’aleshores incipient doctrina de l’urbanisme modern que tan bé va saber mostrar des de la tribuna escolar.
Més tard, cap als anys 80, vaig tenir el privilegi de poder col·laborar en la gestió i disseny dels “xiringuitus” del Moll de la Fusta, aleshores la primera intervenció urbana per obrir la ciutat al mar promoguda des de l’ajuntament democràtic, i que posava sobre la taula els temes que més el preocupaven i que van presidir la seva feina: la prevalença del ciutadà sobre la màquina, del tràfic de vianants sobre el rodat, de la nova perspectiva urbana en relació al mar, l’ús de la secció com a mètode de treball renaixentista més que tecnològic (...)
Estimat Manuel,
Sobre una roca aspra i a penes vegetada, la carretera aprofita un
petit coll per superar la Serra de Tramuntana, frontera entre la fèrtil plana i la feréstega Costa Nord, a l’Illa de Mallorca. Una línia contínua d’igual secció i, sobretot, idèntica rasant s’estableix al territori -s’hi enquista- i, en fer-ho, revela l’accessibilitat com a principal i nova propietat.
Emociona la mesurada intel·ligència del traçat i la construcció lògica que aprofita, només, els materials del desmunt pel consegüent terraplè. Sorprèn l’amplada, tan mínima com suficient. Però el que més sobta i caracteritza la via és la continuïtat de la rasant, fins tal extrem inqüestionable, que obliga a la construcció del fotogènic nus. Ben aviat, fou senyal de valor de l’obra de l’home, mesura de la tècnica, alhora que raresa i postal. T’envio, Manuel, aquesta imatge agraït, perennement, per haver-me descobert el valor de la rasant. També perquè sé que ets col·leccionista de nusos i corbates. Espero i desitjo que t’agradi.
Pero si hablamos de muchas cosas!! Por la mañana, la llegada de Manuel al estudio venía
precedida por el rumor burbujeante del Lancia Rojo y el estruendo de las grandes puertas metálicas del estudio. El acelerón seco con el inevitable estremecimiento del parking marcaba el inicio del día.
Después seguía el largo paseo por mesas y ordenadores, primero con un comentario distendido sobre el momento, desde el Barça hasta Glorias y el puerto de Barcelona. Luego revisando dibujos, impresiones y pequeños modelos, mientras buscaba el portaminas rojo por los bolsillos del chaleco. Y un torrente de preguntas al pasar, desde la forma de representación hasta el contenido, del encuadre del plano al carácter de la propuesta.
Entonces se sentaba e iniciaba la discusión mesa por mesa de cada documento con dosis iguales de atención y exigencia. Con indiferencia que se tratase de un problema urbano o un detalle constructivo, la preocupación sobre la representación y sobre el dibujo como forma de dar evidencia formal era clave.
Conocí a Manuel como alumno suyo en el tercer curso del denominado Plan del 57, creo que fue en el curso 1968-69. Se había incorporado a la Escuela como Catedrático y aportaba una manera diferente de enfocar la enseñanza en aquellos convulsos años de la década de los sesenta, caracterizados por la gran tensión política, los cierres continuos de la Escuela y la represión sobre estudiantes y profesores como consecuencia de la actividad del Sindicato Libre de Estudiantes, constituido dos años antes en la asamblea conocida como “caputxinada”.
Recuerdo con detalle aquel curso porque representó una aproximación diferente a los temas urbanísticos. Bajo la reivindicación de “bajar al detalle” para encontrar en lo pequeño la clave de la mayor parte de los problemas urbanísticos, por primera vez se nos planteaba el reto de analizar así, y desde la óptica de su materialidad física, la configuración de ámbitos urbanos. El tema de trabajo en aquel curso se desarrollaba (...)
Del sótano al ático, 7x24. A veces pienso que con Manuel de Solà-Morales se va una época y a veces deseo que con su muerte brote vigorosa su semilla.
El estudioso disfruta hoy de una biblioteca enorme en su minúsculo ordenador pero, no habrá acabado de hacer uso de ese tesoro de conocimientos, sea para construir una conferencia, un artículo, una clase o una hagiografía ingeniosa de su propio trabajo, cuando esa contribución, quizás premiada más tarde con “sexenios”, prestigio o rentas, ya se haya desvanecido en el aire, por usar una frase coagulada en el éter de la cultura bit.
El proceso de producción de conocimiento prescinde así de la relación personal maestro-discípulo, pudiendo decirse que han desaparecido incluso esos roles. Hoy, los que pudieran llamarse maestros viajan sin apenas detenerse, dando clase simultáneamente en varias universidades, y construyendo edificios en varios continentes. No sé de dónde sacan tiempo para ir al dentista pero, desde luego, sé que no disponen (...)
Una tarde en la Alhambra. El día 18 de
febrero de 2008 coincidí en Granada con Manuel Solà-Morales. Habíamos sido convocados a una oposición, junto con Ricard Pié Ninot, Josep Parcerisa y María Teresa Pérez Cano. Resuelta la oposición, que sacó Rafael Reinoso, tuvimos la oportunidad de mantener una larga conversación a lo largo de la visita que realizamos para ver la reciente restauración del Palacio de Carlos V en la Alhambra. La conversación que mantuvimos fue un poco desordenada, como esas en las que intervienen muchas personas a lo largo de un itinerario. Es difícil describir con exactitud las intervenciones exactas. Seríamos un grupo de siete u ocho personas que caminábamos despacio, atentos, y al mismo tiempo algo torpes, siguiendo los comentarios de los guías que, de forma solícita, nos mostraban las salas del palacio restaurado. En la conversación se iban intercalando temas de forma aleatoria, alguna broma, alguna anécdota divertida, la propia historia del palacio, si bien con un tema central o recurrente, la enseñanza del urbanismo.
“El tiempo presente es sólo de días singulares, y su presencia consiste en instantes. Pero los días
del tiempo pasado, siempre que se lo mandares parecerán en tu presencia, consintiendo ser detenidos para ser residenciados a tu albedrío; si bien para este examen falta tiempo a los ocupados; que el discurrir sobre toda la vida pasada es dado solamente a los entendimientos quietos y sosegados.” Séneca. Tratado de la brevedad de la vida.
Debo decir que he sido afortunado, ya que a pesar de la distancia que separa a Barcelona de la ciudad de Santiago de Chile, he podido disfrutar de un espacio efectivo de permanente e intensa relación académica, profesional y personal con Manuel de Solà Morales i Rubió, durante un largo tiempo.
En efecto, han transcurrido casi treinta años desde que lo conocí en los comienzos de los ochenta, en las pequeñas dependencias del Laboratorio de Urbanismo de Barcelona ubicado en el subsuelo de la ETSAB, y que aceptó ser profesor guía de mi Tesis de Doctorado sobre el Centro de Santiago en la primera mitad del siglo XX; hasta este Abril del 2011 (...)
Conocí a Manuel en 1979, con motivo de su participación como asesor en el nuevo Plan General de Málaga de 1983
y con el que se obtuvo el Premio Nacional de Urbanismo del Ministerio de Obras Públicas en 1985. Fueron para mí unos años cargados de entrañables momentos vividos en Málaga en compañía de Manuel. Aquellas largas y atractivas tertulias en mi casa, aprovechando sus frecuentes estancias en Málaga; o las muchas horas de tablero trabajando conjuntamente en la ordenación del sector de Teatinos que incluimos en el Plan; o los emocionantes paseos por la ciudad, por sus más recónditos lugares, por sus calles, con sus gentes; o aquella fascinante conferencia de la presentación del Plan General con una inolvidable puesta en escena de gran maestro; o su amable gentileza al escribirme la presentación del Catálogo de mi primera exposición de diseños en Málaga en 1983, cuyos textos descubrían una nueva visión de la obra; y cómo no, la preparación que conjuntamente hicimos de aquel número 14 de la Revista Geometría dedicada a su obra (1986-1991) (...)
Ofici de comiat. Quan a finals de l’any passat vaig haver d’escollir un president pel tribunal de la meva tesi,
tant en Xavier Monteys, que n’era el director, com jo mateix vàrem tenir clar de seguida que en Manel de Solà (així era com signava darrerament) era la persona justa. Avui dia els mestres van molt escassos i, per la nostra generació, en Manel i el seu amic Rafael Moneo ho eren sense cap mena de dubte. Només ells dos, i cap altre. A l’església de Sant Ildefons la desfilada de celebritats, antigues i recents, que eren presents a la cerimònia del seu enterrament així ho confirmava. “En el nom del pare, del fill, i de l’Esperit Sant” començava, com sempre, la missa. Jo pensava, mentrestant, en l’última vegada que havia parlat amb ell. Va ser al restaurant Sant Rémy del carrer Iradier, al costat del seu estudi, el mes de novembre de l’any passat, en un dinar per celebrar el meu doctorat. Parlàrem de tot menys de la tesi, afortunadament. Del concurs de les portes de Barcelona, d’en Cruyff, que en Manel havia vist sovint assegut a la mateixa taula on estàvem dinant, i d’altres tafaneries.
Queridos amigos:
La reacción inmediata al recibir vuestra invitación fue la de
responder afirmativamente, sin ni siquiera pensarlo, impelido por un sentimiento de deuda –y gratitud - hacia la obra y la persona de Manuel.
Horas más tarde, cuando he tenido tiempo de pensar y he cogido papel y lápiz, he comprendido rápidamente que me iba a ser muy difícil escribir un texto en el que pudiera iluminar, cuanto menos, alguna faceta del pensamiento de Manuel con la que me sintiera especialmente próximo: por ejemplo, su capacidad para disolver el límite académico entre arquitectura y urbanismo y, al contrario, promover caminos que los recorran sin establecer discontinuidades. Lo he pasado al papel, he intentado estructurarlo y finalmente me ha parecido que aquello que había escrito no tenía el nivel adecuado.
Aún así, he estado bastantes horas, tratando, por ejemplo de articular los recuerdos que tengo de la lectura (tardía) de Deu lliçons sobre Barcelona, o en otra dirección, tratando de explicar cómo sus reflexiones (...)
In Memoriam.
Hi ha dos tipus (oposats) de
relacions: l’un, quasi l’únic possible, es podria anomenar continuïtat constant. L’altre, molt difícil, però és el que m’ocupa, de discontinuïtat també constant.
De diferents generacions i, a vegades, punts de vista, les nostres trobades eren molt esporàdiques (potser un cop l’any?) però permanents. Amb els anys, fixades a la memòria, nombroses.
Recordo amb Manuel una interacció basada en una mescla de prudència i d’obertura, tot sent l’intercanvi una exploració de l’altre com a interrogant, com a possibilitat i també com a amenaça. (Aquesta dualitat és, d’altra banda, la definició de l’experiència estètica per part del Romanticisme alemany).
Les nostres trobades es produïren en diferents llocs, però sobretot a Mallorca on tots dos residíem temporalment; gairebé sempre en contexts no específicament professionals, on la conversa relativament distesa (sempre amb rerefons, però) i el gaudi de la natura eren protagonistes.
Las intervenciones urbanas de Manuel de Solà-Morales
(1939-2012) se han basado en enlaces, conexiones, adiciones, superposiciones, cambios de sección urbana que transforman centros históricos, tejidos urbanos, puertos y periferias, a partir de los datos de la realidad urbana, que son tomados siempre en positivo. Este hecho de tomar cada parte de la ciudad como dato de partida comporta que ninguna fórmula se repita, que cada caso sea distinto y que cada proyecto se redefina en función de cada estructura urbana específica.
Podríamos interpretar que Manuel de Solà-Morales proyectó esencialmente links urbanos, operaciones de “linkage”, si recurrimos al término utilizado por Denise Scott Brown. El link sería uno de los patterns urbanos básicos. Los links son, en definitiva, nudos de gran densidad que sirven para coser tejidos limítrofes y reforzar líneas de tránsito en distintos niveles, entrecruzamientos que introducen una nueva sección urbana; suturan discontinuidades y refuerzan las líneas de flujos.
Un bon grapat d’arquitectes i estudiants, amics i
professors uns o altres, recordem l’estiu de 1977 dibuixant ciutats catalanes i els seus entorns embolicats amb plànols grans com llençols. Tot s’anava encaixant a l’escala límit 1:10.000 amb la delicada tècnica d’observació i transcripció que havíem après a les classes d’urbanística d’ençà que Manuel de Solà i el LUB ensenyaven l’aproximació mètrica a la ciutat material. La gran cita va ser la presentació de catorze enormes plànols d’un per 2,5 metres que van ser exposats a la secció territori del Congrés de Cultura Catalana, celebrat a Tortosa del 17 al 25 de setembre d’aquell any.
Qui primer va difondre aquella mirada insòlita a les ciutats i els seus entorns en forma d’Atles va ser la revista Lotus International el 1979. Allí hi trobareu el mot d’ordre tan recordat després: “dibuixar és seleccionar, seleccionar és interpretar, interpretar és proposar”. Al cap de dos anys vindria la difusió realment massiva portes endins, La identitat del territori català, les comarques amb els dos volums monogràfics de la revista Quaderns (...)
The news of Manuel’s death came to me suddenly and
unexpectedly. My first reaction was personal of course: sorrow at nots eeing that thoughtful, even melancholy face of his suddenly break into a sparkling smile which lit up his eyes and conveyed all his warmth and his curiosity to those around him.
But it was his ability to listen that made him such a wonderful collaborator. When he asked me to work with him on the Corners exhibition a decade or so ago, I hesitated. The theme seemed too restrictive and specific to allow us to tackle the real urban issues I cared about – but I should have been more trusting. From the beginning, as we discussed the programme and the assembly, it became obvious that this almost anecdotal notion was – under Manuel’s direction - going to be used as a key towards opening a new world of thinking about living in cities, about how space is occupied and used, how streets and squares are inflected by bodily movements round and through buildings.
Vaig conèixer de prop en Manuel a principis dels 70, quan vaig ser uns anys
professor de l’Escola d’Arquitectura i vaig viure també l’etapa inicial del LUB. Recordo la perfecta compatibilitat de l’ambient amical del grup de professors que estàvem allà amb el mestre, amb el respecte reverencial que les seves opinions ens mereixien. Sovint, a les reunions es debatien temes complexos que als jovenets ens tenien força garratibats i en silenci, a l’espera que el líder indiqués el camí. I aquest, sovint, no era el que se’ns havia ocorregut i prudentment ens havíem guardat, sinó un de molt més interessant i suggerent.
Després d’aquesta etapa, la meva relació amb en Manuel va ser força discontínua, però segurament recordo totes les ocasions en que vàrem coincidir en algun assumpte. Si era un assumpte d’urbanisme, per l’interès esperat dels seus punts de vista; si era de caràcter lúdic, el recordo també pel seu peculiar sentit de la festa. Va haver-hi, però, un moment en que vàrem estar a punt d’iniciar una nova etapa de treball conjunt intens i continuat.
I first met you in Léon Krier’s apartment in London when you were a
visiting scholar at Cambridge University and later, much later, when we were both candidates for the professorship there, which neither of us received, and then again, on other occasions, in, when we talked of landscape urbanism and the periphery and you gave me one of your city-map ties which I still wear.
And, if I muse like this on all the gifts you bestowed upon me, apart from your perennially, diffident, high-speed, witty affection, then surely two things are embedded in my mind: the very fertile critical concept of “urban acupuncture” and the magnificently canonical L’Illa block in Barcelona, as a demonstration of the same. This extraordinary intervention changed my thinking totally as to what is still realistically possible, within the tangled chaos of the universal megalopolis; the invention of a totally new stratagem and a totally new catalytic type. As Corbu, the magus of modernity once said: “To design you need talent, to program you need genius”.
“Se trata de cosas urbanas”, escribió Manuel
de Solà-Morales. Este arquitecto dedicó su carrera entera a explorar estas cosas, estas maneras diferentes de fer ciutat: añadiendo meticulosamente programas nuevos a un tejido existente, insertando infraestructuras nuevas, creando territorios colectivos nuevos, proponiendo vínculos alternativos o, simplemente, cambiando la manera de ver las cosas.
Una cosa particular que me enseñó es el no estar satisfecho rápidamente. Uno tiene que dibujar y redibujar infinitas veces un mapa, un plano, una sección para llegar a la esencia. Nada de intervenciones rápidas, nunca dar por hecho algo sin estudiar críticamente su contexto, nunca tener prejuicios en el momento de tomar decisiones sobre cómo integrar un edificio, sobre cómo hacer conexiones nuevas entre partes de la ciudad, sobre la manera cómo los habitantes podrían habitar sus barrios... El tiempo sí importa en un proyecto urbano, pero solo cuando te permite estirarlo...
J’avais depuis trois ans que je suis beaucoup en Espagne une grande envie de recontacter Manuel. Après
des échanges réguliers dans les années 1970 on avait perdu trace l’un de l’autre. Je voulais mieux comprendre pourquoi après un temps de convergences intenses nos chemins s’étaient si éloignés. Quand finalement on s’est rencontré, c’était comme si on avait raté le moment, comme si tous les deux on avait perdu les moyens pour nous retrouver pleinement. Je sentais qu’il avait dressé un rempart impénétrable, et je l’ai beaucoup regretté. J’avais parlé à beaucoup de gens de la garde des années 70 pour faire une rencontre privée afin de mieux saisir pourquoi l’Espagne et surtout ses avant-gardes ont dérapé au point de vouloir faire oublier, enterrer, éliminer une fois pour toutes ce qu’ il y avait de plus attirant et profond dans ses formes construites, dans son architecture et son urbanisme ancestral. Pourquoi les architectes et artistes sont devenus les chefs de fil de ce processus d’effacement?
Nou processos i sis dits. Nou processos i sis dits
que caracteritzen el primer i el darrer dels textos que justificaven les propostes de Manuel de Solà-Morales al llarg de gairebé mig segle de pensar la ciutat. Els nou processos resumien les anàlisis física, funcional i social del Poble Nou a l’alternativa del concurs pel Pla de la Ribera de Barcelona. Els sis dits significaven el territori del Prat Nord a la lectura que en feia, quaranta anys més tard, a l’esquema que presentà en el concurs per l’ordenació d’aquest àmbit al Prat de Llobregat.
La capacitat de síntesi i el rigor metodològic permetien a Manuel Solà l’anàlisi i el diagnòstic adequat de les situacions més diverses, alhora que n’extreia les idees bàsiques que havien de presidir els projectes. I tot això, explicat, invariablement, en uns senzills croquis a llapis, sempre esquemàtics, que contenien tota la complexitat de la investigació desenvolupada i de la solució pensada.
Val la pena, encara que sigui breument, veure què és fonamental en els dos exemples.
Amb Manuel mai no vaig mantenir una relació estrictament professional, sempre va ser a
través de la Rosa, amb qui comparteixo ofici.
Quan coincidíem, la immensa humanitat que escampava la seva presència, em despertava una irresistible necessitat de fer-l’hi un petó, i l’hi feia.
Al número 1 d’UR, aparegut el gener de 1985, la secció Las
obras públicas feia una breu ressenya de la urbanització iniciada al barri de “el Canyeret” com a conseqüència del Pla del Centre històric de Lleida.
Ja avançada l’obra, vam anar amb la Rosa i en Manuel a Lleida i durant un lluminós matí vam passejar entre les antigues muralles, el nou mur ancorat i la Torre d’ascensor que porta a la Seu. Des del balcó d’aquesta, en Manuel, mirant al Segre que baixava ple pel desglaç, va iniciar la seva crítica sobre l’actuació, destacant l’escala i el llenguatge escollits per intervenir en un territori tan potent i tan “històric”. Després va continuar, animat pel Costers del Segre en un dinar que a la Roser i a mi ens va ajudar a reflexionar sobre el que fèiem. El temps passà fins l’any 1988 quan ja havíem projectat, en la zona alliberada pel mur, el parc Màrius Torres, i s’estava construint el nou edifici de Jutjats, molt condicionat per la seva longitud i l’adaptació al mur ancorat.
Va ser, precisament, aquest any 1988 quan la revista Documentos de Arquitectura del Col·legi (...)
Pla General de Banyoles. En Jeroni Moner, en Josep Riera i jo el visitem a l’estudi de
Magdalena Sofia per proposar-li la redacció de la revisió del Pla General de Banyoles.
Una seva ajudant ens fa passar a la sala de mà dreta amb vistes al jardí, una taula gran i una magnifica calaixera. Seiem i esperem a en Manuel.
En Jeroni Moner li explica el que voldríem. Silenci… En Manuel s’aixeca i se’n va. Ens quedem una mica astorats. Potser no li ha agradat el que li hem dit. Torna al cap de cinc o deu minuts. Sembla que no ha passat res, la conversa segueix. Quedem per veure’ns a Banyoles.
Era l’any 1978. Així va començar un treball que va acabar-se 1982 amb l’aprovació del Pla General de Banyoles.
Quedem al Cinc d’Oros i marxem amb el meu R-5 cap a Banyoles. Aprofitem per parlar de la sessió que tindrem amb els grups politics a l’Ajuntament. En Manuel venia per exposar les primeres idees del Pla General. Era el març de 1979. Quan enfilem la recta que ens porta a Banyoles, se’ns obre la panoràmica impressionant del Pirineu nevat. “I això hi és cada dia!
Alla “Settimana dell’architettura” che José Ignazio Linazasoro
organizzava a San Sebastian c’erano tutti. I fratelli Krier, che Tafuri bastonava duramente per il loro postmodernismo (tuttavia era stato Leon ad aprire gli occhi a Stirling e non viceversa), Massimo Scolari e insomma tutti.
Manuel, che aveva sei anni meno di noi, andando a cena (sempre troppo tardi per il nostro ritmo italico) lungo la strada ci avvicinò e grosso modo disse questo: “dobbiamo confrontare le misure delle reti, quella del Borgo Teresiano e quella del Plan Cerdà”. Ovviamente non si trattava solo di discutere delle larghezze stradali o delle grandezze degli isolati certamente inconfrontabili ma piuttosto di ragionare sull’esistenza o meno di leggi interne alla forma della città. La città mercantile era stata teorizzata, in prima ipotesi, a sviluppo illimitato ma poi, nei fatti, era stata costruita per parti finite.
Escribo estas líneas sobre Manuel Solà desde Sicilia, sin sus textos presentes pero con un recuerdo vivo de los mismos.
Dado el breve espacio del que dispongo me centraré en dos artículos que me interesaron especialmente, publicados en 1969 y en 2012, a distancia de algo más de 40 años, en el segundo y en el último número de la Revista Ciudad y Territorio respectivamente (Los urbanistas, quiénes y dónde, nº 2, tercer cuatrimestre 1969, y Por una metrópolis de cosas, nº 169-170, otoño-invierno 2011). Sobre ellos, intentaré destacar la importancia de los temas elegidos y el carácter didáctico y analítico de su escritura, algo que me sorprendió por su enfoque poco frecuente en aquellos años de 1970. Frente a la complicación procedente de la acumulación de datos de la literatura urbanística del momento, Manuel Solà abordaba la complejidad de la materia a partir de un argumento referencial, bien elegido por su trascendencia (...)
Dear friend,
We are currently gathering texts, images and photographs for a special issue of D’UR www.dur.upc.edu in which to sketch out the arc of his prolific, more than 40-year career. To accomplish that, we need your help.
We invite you to offer a tribute or remembrance from your relationship with Solà-Morales (anywhere from 200 to 800 words). More than sweeping commentaries on his seminal importance, however, we encourage you to contribute a personal anecdote or way in which his work and ideas had an impact on you. The more specific you can make your testimonial the better equipped we will be able to round out this multifaceted portrait of his many activities and broad influence.
The issue will be published in time for Solà-Morales’ memorial on May 10, so we must have your submission no later than April 3 (send to d.ur@upc.edu t. +34.93.401.63.99).
Best regards and thanks in advance for your participation.
En els primers anys setanta mentre estudiava a la Universitat, em vaig fer càrrec en una petita escola a Horta d’un grup teatral de nenes de 11 anys.
Per la representació de final de curs vaig triar El pequeño círculo de tiza caucasiano, adaptació feta per Alfonso Sastre de l’obra de Bertolt Brecht.
En un moment de l’obra un personatge recita:
“Las cosas pertenecen, dice el señor Bertoldo,
a quien tiene cuidado de ellas
……………
y se gasta los codos pensando y repensando
en los mejores modos de mejorar la cosa,
y se gasta los ojos de mirarla y quererla
y cava el surco hondo para que crezca fuerte
y de frutos muy gordos.”
Aquest fragment ens feia gràcia i crec que “retrata” (aquesta vegada sense la càmera) una actitud característica d’en Manuel.
A vegades davant de situacions descuidades i desatentes deia “Què diria el senyor Bertoldo?!!”
Manuel de Solà-Morales ens va deixar, de sobte, el dilluns dia 27 de febrer. L’endemà es va publicar el seu darrer article a la premsa. Pocs dies abans ens explicava que l’havia enviat al jove i elegant diari Ara per tal de donar el seu punt de vista sobre el futur de la plaça de les Glòries. Un assumpte important per Barcelona, encallat des de fa dècades, ple d’incerteses i d’urgències.
Amb el permís del diari l’oferim tal com el varem poder llegir amb la imatge del format paper original. Ens consta que així és com li hagués agradat que ho féssim. Es tracta d’una obra incisiva i brillant que argumenta sobre temes generals en els que ha estat insistint els darrers anys. Per això és el nostre homenatge d’urgència.
Ell va proposar el títol al diari i li van respectar. Aquesta picada d’ulls a la novel·la de Joan Sales no és un detall menor encara que en Manuel ho fes sovint. Per tot plegat doncs aquest article s’ha convertit, a desgrat de tots, en una petita obra mestra que ens recorda el seu esperit caracteritzat per la voluntat de combat i llum.
"(...)em sembla oportú fer algunes reflexions sobre els moments en què s'ha manifestat de manera particular la necessitat de refundació de les nostres disciplines, l'arquitectura i l'urbanisme. Un petit recorregut a través d'alguns moments en la història de l'arquitectura, en què el problema del canvi s'ha viscut de manera molt potent a través de persones, de projectes i precisament, d'algunes revistes que han tingut en aquests llocs i temps un paper singular.
Com diu l'escriptor indoamericà Naipaul "qui no sap observar no té idees, només té obsessions". I la diferència entre idees i obsessions en el nostre camp de treball és una cosa importantíssima, perquè les idees ens permeten avançar i les obsessions són frens que no permeten anar més enllà del que ja sabem. (...)"
Posem sobre la taula algunes qüestions sobre Urbanisme a Barcelona. Comencem per una pregunta que podria semblar òbvia: què fer amb el seu carrer major?
Hem demanat l’opinió a 13 professionals -arquitectes i geògrafs- que tenen una vinculació amb Les Rambles, perquè hi viuen o hi treballen a prop, perquè ho han fet durant anys, perquè coneixen les seves intimitats...
Ens sorprèn la polifonia de les respostes. Qüestions com la peatonalització o el disseny material del carrer -tòpics recurrents als darrers anys- queden aquí en un segon pla. L’estructura urbana o les activitats de les plantes baixes són, en canvi, interessos que es repeteixen.
Deduïm que el que passa a Les Rambles és un símptoma d’una situació contemporània. I és rellevant. Escoltar aquest grup variat d’opinions obre un ventall de suggeriments i possibles accions o propostes.
Deduïm, per exemple, que per resoldre la sobrepressió d’aquest carrer convé aixecar la mirada: la urbanització i la regulació d’usos i activitats ha de comptar necessàriament amb l’estructura transversal de carrers i potenciar la condició diferent de cada seqüència. I també ens sorprèn descobrir que potser la solució de Les Rambles estigui més enllà, en inventar noves rambles.
Les Rambles
Probablement, passejant per les Rambles de Barcelona, en més d'una ocasió t'hauràs aturat a pensar que, si alguna cosa fos o funcionés diferent de com ho fa, potser aniríem millor... ¿Per què no ens ho expliques?
Envia el teu comentari
Els enregistraments han estat realitzats al LUB, amb la col·laboració de la Factoria. ETSAB. 2011. Maria Rubert, Carles Crosas i Josep Maria Solé, ed.
PDF
La Barceloneta entre dues aigües / Xavier Eizaguirre i Ronda Quetglas
Nascuda entre dubtes en zona polèmica i sota premisses de la més pragmàtica lògica militar, la Barceloneta és condemnada, des del seu origen, a la tensió entre interessos confrontats: els dels militars, els dels habitants i, més endavant, els de la ciutat. Situada en un punt incert entre projecte i realitat, entre regla i transgressió, entre interior i exterior.
Servituds militars, servituds de la ciutat central i també del turisme li han dibuixat límits contundents que l’han sotmès, però també l’han emparat fins finalment convertir-la en una estructura especialment fràgil si es deixa en mans de lògiques alienes. El barri necessita la protecció d’un règim especial que reconegui la seva condició de zona franca amb un paper específic dins la ciutat.
En ocasió d’un seguit de polítiques municipals fragmentàries, darrerament s’ha reprès la discusió de la rehabilitació de la Barceloneta, no exempta d’enceses polèmiques. Les següents línies, lluny de voler donar resposta a aquestes controvèrsies, s’escriuen amb la intenció de centrar el tema i proposar una mirada integral sobre el barri.
Només que s’obrís un carrer... / Josep Parcerisa
“Potser només que s’obrís un carrer, un carrer que no cal que sigui ample i dret, millor encara, així d’estret i com un estrip en mig dels quarteroes. Però el que sí cal és que el facis circular per dins del barri, si pot ser pel mig perquè puguin sorgir les escoles, relacionar les cruïlles, orientar els accessos i en definitiva millorar la percepció i l’ús d’aquest immens barri ara massa impenetrable. Aleshores, els teus equipaments enfilats i posats com clarianes potser guanyaran un altre sentit...”
Així va ser com vaig començar a pensar, ara fa uns quants mesos, que el Projecte Final de Carrera de l’Aïda El-Attar Vilalta dedicat a equipar un barri de Maputo on ella havia fet una llarga estada, podia ser una d’aquelles rares oportunitats per discutir assumptes... habituals.
Els enginyers de les ONG que operen a Maputo i amb els quals l’Aida havia treballat plantegen que és urgent dotar els barris de les infraestructures mínimes de sanejament i conducció de serveis (aigua i llum). Però l’estructura compacte de l’assentament ho fa molt difícil. Els assistents socials que els acompanyen, per la seva banda, volen aixecar equipaments necessaris per donar sortida al potencial de la gent i els proposen segons les oportunitat que troben. Un i altre assumpte, podrien tenir res a veure?
Aldo Van Eyck
<<(…) Whatever space and time mean, place and occasion mean more.
For space in the image of man is place and time in the image of man is occasion.
Today space and what it should coincide with in order to become “space” –man at home with himself- are lost.
Both search for the same place but cannot find it.
Provide that place.
Is man able to penetrate the material he organizes into hard shape between one man and another; between what is here and what is there;
between this and the following moment? Is he able to find the right place for the right occasion?
No-So start with this: make
a welcome of each door and
a countenance of each window.
Make of each a place; a bunch of places of each house and each city, for a house is tiny city, a city a huge house.>>
Charles Rennie Mackintosh, Willow Tearooms, Glasgow
From “Place and occasion”, in Writings, ALDO VAN EYCK
Equipaments mixtes a Barcelona: laboratori Eixample / Carles Crosas
La mixticitat funcional està de moda: Complexos polifuncionals, edificis “hybrids” i arquitectures “mixed-use” són expressions recurrents per referir-se als nous condensadors socials urbans. Són espais de trobada que actuen com a nodes d’intensitat en les monòtones àrees monofuncionals de la ciutat. Algunes publicacions recents s’han fixat en els espectaculars artefactes de grans dimensions, construïts en metròpolis consolidades i emergents, que combinen milers de metres quadrats d’oficines amb habitatges, hotels, centres culturals, comerços, lleure... I en el millor dels casos, la seva multiplicitat d’usos es barreja també amb la intersecció de les xarxes del transport. Però no només la mida fa la cosa, i són tants els grans complexos que fracassen en l’intent d’aconseguir l’anhelada intensitat urbana, com interessant és la mirada sobre la cosa “mixta” en les coses més petites i quotidianes.
Al nostre país, la prolífica construcció de nous equipaments els darrers anys bé podria relacionar-se amb aquesta qüestió. A la Barcelona central, on una major demanda (més població) coincideix amb la menor disponibilitat de sòl, és interessant observar algunes noves intervencions, com a apostes per concentrar programes diferents, no necessàriament complementaris, en un mateix espai. Són una excel·lent oportunitat urbana: aglutinadors d’activitats en una ciutat que fracassa una i altra vegada en l’intent de la barreja funcional (fins i tot en l’elemental localització del comerç a les plantes baixes).
Equipament Cultural Teresa Pàmies / Víctor Rahola i Jorge Vidal, Arquitectos
Visions d'una traça moderna. El Camino de Ronda, Granada / Juan Luis Rivas
El primer projecte del “Camino de Ronda”, del 1898, plantejava exclusivament la creació d’una carretera que pogués salvar per fora els accessos nord i sud de la ciutat. La discussió d’aquells anys va centrar-se en la seva amplada, que va arriba fins als 25 metres davant els 7 que proposava el Ministerio de Obras Públicas. L’obertura central de la Gran Vía de Colón va orientar-ne la direcció, i la distància de 975 metres entre totes dues va generar un espai de reserva i especulació entre ciutat i carrer que va anar-se ocupant durant la meitat central del segle XX.
Des del Concurso de Anteproyecto de Ensanche y Reforma Interior de 1935, fins la Revisión del Plan General de 1973, diversos plans van projectar la urbanització d’aquest espai, les vores del carrer i el creixement de la ciutat. Es debatien entre considerar el carrer un tram a ponent de la desitjada “ronda” completa, una recta que servís de
recolzament per a futurs i superiors traçats o tractar-lo com un límit de la ciutat front a un camp cada vegada més sobrevalorat.
El Pla de 1985 va acabar per renunciar al desenvolupament d’aquesta forma urbana i va acceptar el curullament arquitectònic de les dècades precedents, va cedir la “modernitat” a les noves infraestructures de transport, i va tancar en aparença el cas del creixement sobre la vega.
Mentrestant, el carrer havia arribat a assumir tot el moviment intraurbà d’una Granada cada vegada més desproporcionada, amb bosses de creixement cada vegada més grans enganxades de les radials suburbanes dels extrems. El carrer, reflex d’una actualitat mal entesa era blasmat a mesura que es convertia en imprescindible. L’arquitectura, com veurem, no va ajudar-hi, i va asfixiar les seves voreres en una ocupació de sòl i un raquitisme de la urbanització sense precedents.
Molt més enllà: L’obra de Jorge Rodríguez Gerada / Álex Giménez Imirizaldu
Els urbanistes podem aprendre algunes coses de la feina d’una generació
d’artistes que fan servir la ciutat com a suport de la seva obra.
La primera d’elles és la punteria que demostra aquesta generació amb
la selecció dels seus emplaçaments. L’art urbà es col•loca sobre el
problema amb la precisió del bisturí d’un cirurjà plàstic i ens el planteja
frontalment, ens agradi veure’l o no.
La segona, consisteix en l’acceptació i l’apropiació del potencial
semàntic de la ciutat, dels seus edificis i les seves infraestructures. És
un potencial que la publicitat utilitza per a omplir les nostres vides
d’invitacions al consum i al vot. El graffittero usurpa el llenç urbà. El
substrau, l’arrabassa a institucions i corporacions i mercat per parlar
d’altres coses...de si mateix, gairebé sempre, perquè el graffitti és una
forma d’expressió artística que acostuma a passar per rebel i moderna,
però que fa quaranta anys que repeteix les mateixes tècniques, les
mateixes tipografies, els mateixos colors i el mateix missatge (jo,
jo, jo) amb molt poques variacions. Per això, i quan aquesta gràfica
passa a convertir-se en estampat de bosses de mà de marca, és quan
convé posicionar-se críticament. I és que el graffitti a vegades posa en
evidència els problemes de la ciutat, els llocs del conflicte; els delata
però no els soluciona.
Hi ha un art urbà que està més enllà del tagging, d’aquesta actitud del
gos que va marcant les cantonades del seu territori per a afirmar la seva
identitat.
Park Güell
Es diu que una imatge val més que mil paraules però, quines paraules ens proposes per explicar aquesta imatge? Seguint l'èxit de la premsa i dels còmics, D’UR presenta la secció Peu de foto, on una fotografia és l'excusa per parlar dels temes que considerem d'interés.
L'empresa GoCar Tours ofereix recorreguts turístics autoguiats i en cotxe per Barcelona. A la seva pàgina web presenten, entre d'altres, aquesta foto del Park Güell. Però tu, què hi veus?
CONCURS GUANYADORS
Dissimula i fes veure que mires aquell paraboloide hiperbòlic, que el drac del meu costat ens mira malament perquè anem en cotxe!
(05/04/2011 Josep A. Barcelona)
T'has fixat amb el tipus vestit de trencadís? no el miris, si et plau... és el nou uniforme dels guàrdies urbanos a Barcelona. Es tracta, m'han dit, d'un programa pilot a favor del civisme que s'estendrà per tot Catalunya. M'he oblidat el carnet a l'hotel i hem begut vi dinant...gira cap a la Pedrera. (08/02/2011 Lola W. Barcelona)
Línia d'enllaç i estació de Sants; un episodi dramàtic de l'urbanisme de Barcelona / Josep Parcerisa
Aquesta vista del ferrocarril d’enllaç està presa a finals dels anys seixanta del segle XX, a la vigília de la construcció de l’actual estació central de Barcelona a Sants. Aleshores la disposició de les coses era aproximadament la mateixa que a finals del segle XIX: al cantó muntanya s’estenia una platja de vies de mercaderies a cel obert i a la banda de mar el tren obria un discret compàs de vies mortes al costat de la fàbrica La España Industrial; respectivament, a l’esquerra i la dreta de la fotografia on pel mig hi circulaven les dues vies dels trens.
La línia del ferrocarril d’enllaç va ser operativa a partir de 1882 i tenia per objecte fer possible que els ferrocarrils que arribessin des del Llobregat poguessin enllaçar amb els que entraven a la ciutat des del nord, i així acumular totes les estacions terminals ferroviàries a llevant de la ciutat antiga, on ja n’hi havia tres, la del Nord, la de França i la de Mataró. Les tres es disposaven entornant el recinte militar de la Ciutadella, el qual estava a les portes de la seva dràstica transformació a parc amb l’Exposició Universal (1888). La construcció de la línia d’enllaç va suposar, doncs, eliminar una de les estacions terminals de la ciutat, una de les dues que enfocava la plaça Catalunya actual, i suprimir l’arc de vies que trinxava els carrers de l’esquerra de l’eixample.
La rasa oberta pel mig del carrer d’Aragó ha identificat sovint l’impacte d’aquest nou traçat ferroviari, a cel obert però enfonsat. El baixador que es va instal·lar davant del passeig de Gràcia, al centre de la ciutat, era per a molts viatgers la veritable estació central, perquè s’hi podien agafar els trens que anaven i venien de la resta de la península.
Trobades periòdiques de presentació i debat al LUB
"El 3 de juliol d’enguany moria a Roma Carlo Aymonino (Roma, 1926) un dels arquitectes més significatius de la segona meitat del segle XX. La seva vida ha afrontat amb textos, seminaris i projectes els problemes fonamentals del pas des del Moviment Modern al compromís amb la complexitat i la bellesa de la ciutat real, històrica i contemporània.
En els seus textos fundacionals Origini e sviluppo della città moderna (1965), Il significato della città (1975) i Le città capitali (1975), Aymonino proposa enmig del fonamentalisme i mal humor disciplinars dels 70’, una idea de ciutat-arquitectura plena d’afecte i curiositat.
La seva aproximació a la ciutat és sempre la d’un aprenent més que la d’un profeta, creuant contínuament l’abstracció de les relacions urbanes generals amb l’estima de l’episodi i la singularitat qualitativa.
La seva lectura de la ciutat com a matriu de tota cultura arquitectònica té precedents escolàstics sí, en els anàlisis tipològics de Muratori per Venècia i en el neopositivisme filosòfic de Compte, però no té paral·lel en el pensament..."
PDF
La piel de las ciudades
Manuel de Solà-Morales
Mi trabajo se sitúa sobre la piel de las ciudades. Su epidermis es lo que estudio, lo que disfruto y lo que me permite abordar sus estructuras más profundas. Y esa arquitectura de tejidos epidérmicos es, al mismo tiempo, la materia prima con que se constituyen mis proyectos urbanos.
La piel de las ciudades está hecha de construcciones, texturas, contrastes. De calles y espacios libres, de jardines y muros, de perfiles y vacíos. Brick and mortar eran, para el sabio geógrafo Max Sorre, la definición de ciudad. También movimientos y encrucijadas, vehículos y fachadas, sótanos y conductos subterráneos. Tiendas, oficinas, solares, apartamentos, museos, teatros y todo tipo de locales vacíos. Bordillos y aceras, almacenes y depósitos, fábricas y mercados, monumentos y ruinas, estaciones, estadios, estudios, etc. Es precisamente el contacto entre nuestros cuerpos y esa materia física lo que hace la experiencia urbana. Flesh and Stone titula Richard Sennett uno de sus más hermosos textos sobre la ciudad. Por ello son tan importantes las rampas y las escaleras, los portales y las esquinas, porque en ellos sentimos, con nuestro peso, las medidas y la forma de la ciudad.
Me interesa la urbanidad de lo material, la urbanidad hecha de tacto y de visión, de sensaciones y de sugerencias. Es otra cosa que la idea de “estructura urbana” sobre la que se ha organizado tanta planificación, o que la noción de “sistema urbano”, que atiende sobre todo a la interdependencia de actividades y posiciones, o que el término “áreas funcionales”, usado para la clasificación y asignación de espacios. Enfoques todos ellos que han monopolizado gran parte de los estudios urbanos del último medio siglo. Intentando descubrir, bajo las apariencias, estructuras internas supuestamente más importantes, han propuesto jerarquías de conceptos para interpretar lo urbano desde un pensamiento estructuralista o formalista o economicista, o todos a la vez.
Halle 180 eine Architekturschule on
eine
Industriehalle_WINTERTHUR
Stephan Mäder
Parece ejemplar la forma en que la Universidad de Winterthur ha abordado la recuperación de la antigua colonia industrial Sulzer. La rehabilitación del Halle 180 como escuela de arquitectura es una de las primeras actuaciones de este ambicioso proyecto. "En el centro de Winterthur, al otro lado de la ciudad medieval, se desarrolló el área industrial de la compañía Sulzer. Desde su fundación en 1834 hasta los años 80 del último siglo, Sulzer se convirtió en una de las empresas más prestigiosas en el ámbito de la construcción de maquinaria. Al final de los 80, la producción se trasladó del centro de la ciudad a las afueras. Se buscaron nuevos usos para el complejo industrial central. . . . "
El Vedado, eixample-jardí de La Habana del segle XIX, ens ensenya avui l’enèsima lliçó sobre la versatilitat de les malles. Futur centre metropolità de la capital antillana o vulgar espai de consum per una indústria turística expectant d’uns canvis que no acaben d’arribar? Sens dubte, els valor acumulats en el seu teixit i l’excepcionalitat del seu traçat de perfecte geometria, haurien d’assegurar el millor dels futurs per aquest sector.
Suburbi residencial en els seus orígens, representa avui una ciutat d’ordre obert on conviuen en equilibri inestable les grans villes burgeses des anys 20’ – reconvertides amb la Revolució en equipaments públics -, amb els primers blocs d’apartaments, torres en alçada, ciudadelas mínimes i bodeguitas en esquina. Un magnífic exemple de diversificació i densificació d’una malla transformada peça per peça, per addició i no substitució. Vegem-ne el detall.
Pla de Barris, Catalunya 2004-2010
L’exposició “Per un barri digne” i la publicació “La Llei de barris. Una aposta col·lectiva per la cohesió social” presenten les propostes urbanístiques de la que està sent una de les polítiques de regeneració urbana més decidida del nostre país: La Llei de Barris. Es tracta d’un programa del govern de Catalunya destinat a la millora d’alguns àmbits locals de creixent degradació, amenaçats per la conflictivitat i l’exclusió social. La iniciativa es formula des de les administracions locals. El concurs es decideix al Govern. L’acció torna a les administracions de proximitat. És un estil característic de l’acció política del primer govern Maragall de Catalunya.
Centres històrics i polígons d’habitatges perifèrics, barris del cor metropolità i petites ciutats de comarques, estan sent l’objecte de programes de millora social i intervencions urbanístiques, que incideixen sobre la millora de les condicions de vida dels ciutadans amb actuacions sobre l’espai públic, la dotació de nous equipaments o la rehabilitació de parcs d’habitatges. Més enllà de les polítiques, els resultats a cada barri hauran de merèixer ben aviat una atenció menys sumària i per tant, de mèrit. Un altre dia.
Hotels a Barcelona i Berlín. Amat i Tió
Barcelona ha construït més hotels en els darrers anys que tot Espanya. Han aparegut en els llocs més insòlits però sovint amb una oferta similar. Es curiós que aquesta oferta poc variada en la tipologia, en preus, serveis, etc... sigui tan diversa i versàtil a l'hora de trobar el lloc on implantar-se: han aparegut hotels en edificis aïllats a la perifèria, ocupant antigues cases de veïns a l'eixample, en edificis nous a barris més populars, etc. Barcelona és una ciutat d'hotels que sovint, i malgrat els esforços, són impermeables a la vida de la ciutat. El gimnàs associat o el restaurant de cuiner reconegut, són les dues estratègies més comuns per aconseguir donar vida urbana a aquests edificis.
Els dos hotels construïts per Amat i Tió, el més recent a Berlin i el ja clàssic a Barcelona, són una excepció: intenten una nova relació del client amb l'edifici i de retruc, de l'edifici amb la ciutat.. Maria Rubert
Container City Km7: de mercado informal a centro comercial al aire libre / Andreas Hofer
"Tras el colapso de los países comunistas, en las periferias de numerosas ciudades grandes y medias del este de Europa se han desarrollado nuevos centros de comercio y de consumo, muchas veces de forma no planificada. Durante la era de los años noventa, marcada por la inestabilidad política y el vacío de poder, estos llamados “mercados nuevos” se encargaron del abastecimiento local de la población. Aunque al principio servían mayoritariamente para compensar la escasez de provisiones y eran puntos de venta de comida y otros artículos cotidianos, poco a poco fueron complementando su oferta con otros artículos de consumo de carácter más internacional.
La situación geográfica de estos mercados quedó especialmente influenciada por las condiciones del nuevo marco político, así como por las nuevas fronteras e incluso por nuevas rutas comerciales y los nuevos flujos de tráfico. Aunque la mayoría de estos “mercados nuevos” se situaba en la periferia, no podemos considerarlo como una pauta, porque muchos de ellos se colocaban en el interior o cercanos al centro de dichas ciudades . . . "
Renewable Times Square: Designing
Temporary Surface Treatments
Pacificar les grans avingudes urbanes està de moda. A NYC el Department of Transport (DOT) ha organitzat diferents iniciatives per reduir i endreçar el trànsit a Broadway. L’espai de Times Square, la cruïlla més paradigmàtica del sector, ha estat recentment objecte d’un concurs d’idees per proposar actuacions temporals en el redisseny de la seva pavimentació. Des del maig de 2009 se succeeixen les intervencions d’aquest projecte d’implantació progressiva.
Un dia a Medellín
Josep Parcerisa
"No és un fet habitual que l’alcalde d’una ciutat vingui a la nostra Escola a explicar-se. Potser per això, quan el divendres 13 de març de 2009 Sergio Fajardo, alcalde de la ciutat colombiana de Medellín en el període 2004-2008, va venir acompanyat d’Alejandro Echeverri, el seu arquitecte de capçalera, la sala d’actes es va omplir. La seva presencia estava plenament justificada. Des de fa un temps, l’experiència de la transformació de la ciutat durant el seu mandat comença a difondre’s com un dels fenòmens de més impacte, i és seguit amb atenció més enllà de l’opinió pública local. El juliol del 2007 el diari The New York Times li dedicava un reportatge que deia: “l’inconformista alcalde de Medellín transforma la lletjor en bellesa”. Fa uns mesos, la premsa espanyola es feia ressò de la inauguració de la biblioteca pública del barri de Santo Domingo perquè havia aconseguit el premi a la millor obra d’arquitectura de la VI Bienal Iberoamericana de Arquitectura y Urbanismo, Lisboa 08 . . ."
Diàlegs platònics amb un mestre heterodox "L'Espace et le Detour" A. Corboz, G. Tironi
Enric Serra
L’extens diàleg entre l’historiador André Corboz i el professor Giordano Tironi(1) constitueix un calaix de sastre ple de divagacions suggerents al voltant dels mètodes i profits de la recerca històrica aplicada a l’arquitectura i la ciutat. Plana, al llarg de la conversa la idea d’un passat que perviu sempre en les entranyes del present. Així, el mestre suís constata que l’espai modern, tal com el volien els CIAM, era encara un espai que es subjectava als principis de l’harmonia, al joc de les axialitats i les simetries, i a la perspectiva unifocal. De fet, els “moderns” manipulaven aquell espai newtonià i sens dubte, des del punt de vista formal, van aportar solucions diferents a les del XIX, però la concepció espacial de les seves propostes arquitectòniques i urbanes era, en si mateixa, antiga. Ras i curt, el passat habita el present, i tal com diu Tironi ho podem comprovar, fins i tot, en tantes transformacions radicals de les ciutats europees i americanes. En els millors exemples, el projecte sembla pertànyer al lloc mateix i a la seva història. El paper de la imaginació creativa en l’elecció dels punts de vista des dels que s’encaren els temes de recerca i projectació urbana i arquitectura és una altra qüestió major que impregna la xerrada.
Així com les cireres s’arrosseguen les unes a les altres en un cistell ben farcit, un tema porta a un altre en aquesta conversa d’idees: l’experiència sensual dels llocs urbans, ben diferent a la reducció inevitable de la imatge fotogràfica, el dubte permanent com a sistema oposat a les certeses urgents que imposa la forma actual de considerar els problemes de la ciutat i l’arquitectura, la concepció del territori com un “work in progress” inestable, la consideració dels actuals creixements metropolitans com un sistema dinàmic de contrastos, tensions, ruptures, fragmentacions, que no té res a veure amb la concepció estètica que tenim de la ciutat fins a finals de XIX, són part d’aquest fascinant poti-poti intel·lectual.
Tot plegat, ens presenta a André Corboz com l’home que estima totes les ciutats, dipòsits interminables de llocs que estimulen el coneixement.
Per fi, cal reconèixer l’encert del professor Tironi en l’exquisida selecció d’imatges que il·lustren l’extens reguitzell d’idees i les intencionades fotografies del propi André Corboz, caçades al llarg de la seva vida d’incansable viatger.
Enric Serra
(1)L’ESPACE ET LE DÉTOUR. Entretiens et essais sur le territoire, la ville, la complexité et les doutes. 2009- Editions l’Age d’Homme. Lausanne (Suisse)
Viejas viviendas para nuevas circunstancias
Maria Rubert
Si, como se apunta en la exposición re-HABITAR, inaugurada recientemente en Madrid, España ha construido mas viviendas en los últimos años que Alemania, Francia e Italia juntos, y estas no se ajustan a la demanda, será imprescindible adaptarlas a las nuevas circunstancias. Sólo hace falta ingenio!
El grupo Habitar de la UPC apoya e ilustra este argumento con cifras, anécdotas e imágenes sacadas de periódicos, anuncios, propaganda institucional, dibujos, fotografías, grabados. La exposición presenta los temas a través del contraste, como en la película Mon Oncle donde Jacques Tati compara dos formas de vida: la de la casa moderna en un entorno suburbano y la vida del barrio y la casa de vecinos donde vive el tío.
Una arquitectura flexible y adaptada a los tiempos no significa necesariamente una arquitectura de paredes móviles y persianas robotizadas. Si aparecen nuevas situaciones y estas son por definición imprevisibles, la manera de intervenir o plantear la casa contemporánea debe ser más genérica y neutra. A menudo empezamos a apropiarnos de un lugar cuando llegamos a ser capaces de transgredir el uso o la intención de alguna de sus estancias, colocando una cocina en un despacho o utilizando la terraza como acceso, por ejemplo. En la exposición, una serie de 4 ingeniosos videos presentan situaciones comunes – la llegada de la abuela, o del novio de la hija, la necesidad de trabajar en casa, o de tener un espacio propio- que pueden encontrar solución incorporando una habitación “satélite”, es decir no contigua pero vinculada a la casa. Una propuesta que ensayan en 4 polígonos de vivienda construidos entre los años 1960 y 1980 y que paradójicamente, va a transformar estos barrios satélites en más complejos y centrales.
Al salir de la exposición nos asaltan algunas preguntas: Hace falta derribar tantos tabiques y cambiar baños y cocinas para adaptar una vivienda convencional del ensanche a un nuevo uso? Para qué una gran sala de estar y unas habitaciones minúsculas cuando en la casa se realizan múltiples funciones, que necesitan aislamiento y que son a menudo incompatibles? Probar es, a menudo, una manera hábil de comprobar si las cosas funcionan. Este trabajo sintoniza por un lado con la mirada minuciosa, exquisita, de Georges Pérec en “La vie mode d’emploie” donde describe la vida, los espacios y enseres de los habitantes de un inmeuble d’habitation. Por el otro sus propuestas aspiran a poner sobre la mesa, (a ser una “mise en scene”) las mejores aportaciones de la arquitectura doméstica del siglo XX.
La mirada que proyecta el grupo Habitar sobre las casas que están ahí, a la vuelta de la esquina, es inteligente y aguda: “Plantearse la casa del futuro es, sencillamente, pensar en el futuro de nuestras casas”. Se trata Microcirugía y láser en la vivienda frente a la cirugía convencional del derribo y remodelación integral.
Estén atentos a esta exposición para todos los públicos, en 9 capítulos -como 9 habitaciones enlazadas pero discontinuas- que articula un discurso sobre el habitar donde la actuación /el uso es tan importante como el escenario/ la habitación. … Aprenderán a mirar y a interesarse de forma distinta, sostenible, por su casa y su entorno.
PD:“Casa con dos puertas difícil de guardar” decían, y seguro es un buen eslogan en un momento en el que crece la industria vinculada a la seguridad… Las propuestas del grupo habitar desmontan definitivamente ese eslogan.
El mercat de Sant Antoni.
Quatre nous espais públics per a la ciutat
Ribas+Ravetllat
Hi ha més mercats a Barcelona que en cap altra ciutat. El comerç, activitat d’intensa vitalitat i riquesa urbana, reflexa els canvis successius a les costums dels ciutadans. És per això que tants mercats s’estan renovant a Barcelona. El projecte de reforma del mercat de Sant Antoni ens interessa per la seva atenció i respecte a la tipologia original de l’edifici i la voluntat d’obrir-lo als espais públics implícits entre la seva estructura en creu i el perímetre característic de la mansana Cerdà. La intenció és redescobrir un lloc i amb això, agregar-li més activitat i valor. Li seguirem la pista...
Una introducción a la actualización
técnica de suburbia
Ellen Dunham-Jones + June Williamson
"La forma suburbana en los Estados Unidos está predominantemente determinada por inversores a corto plazo interesados en volumen, y en fondos de inversión inmobiliaria (REITs ), y por grandes constructoras, mientras que la forma urbana está más bien fundada en una combinación de inversiones a corto y a largo plazo, y con asociaciones públicas y privadas varias.
Las readecuaciones suburbanas que documentamos están sustituyendo a las inversiones de un solo uso, autónomas, privadas, desconectadas y a corto plazo en lugares caracterizados por un predominio de suelos de asfalto infrautilizados, por edificios de usos mixtos tanto en horizontal como en vertical sobre una red de calles peatonales y espacios públicos . . . ”
Pensando de nuevo el "Burb" Maria Rubert
La portada de la revista New Yorker de mayo 20 muestra un recién licenciado adulto colgando su diploma PHD en su vieja habitación. Se trata de una casa suburbana convencional donde el vacío del hijo que marchó a los 18 para iniciar la vida adulta, impidió dar otro uso a esta habitación que se mantuvo congelada en el tiempo con sus viejos peluches y juguetes. Ahora el sueño se ha torcido, el hijo regresa a la casa dispuesto a recuperar su territorio, ante la mirada aterrorizada de los padres desde el dintel de la puerta... A la frustración de que el hijo no pueda aspirar al sueño de la casa en propiedad ni a un trabajo productivo y bien remunerado, se añade la incomodidad de una estructura de la casa que debe adaptarse a nuevas condiciones: Quizás vaya a trabajar ahí, planee abrir un consultorio o se imagine dormir con su novia. (sic)
Esta situación no es excepcional. En el “Burb” americano se dan múltiples situaciones que obligan a reajustar las cosas y especialmente las casas: que necesitan subdividirse para incorporar espacios de trabajo, realquilarse para compartir gastos excesivos de calefacción y aire acondicionado, adaptarse a ancianos que viven solos, no motorizados que no pueden ir a comprar en coche, etc… Nuevas situaciones que necesitan soluciones ingeniosas.
Pero visto de otro modo es lo mejor que le puede pasar al suburbio monofuncional. Quizás el primer paso para convertir la casa suburbana en una pieza más de una ciudad más completa y variada. La oportunidad para insertar nueva vida, variedad y mezcla a tanto aburrimiento.
En ese reajuste, ¿qué papel tienen los arquitectos? – Retrofittingsuburbia de Dunham-Jones y Williamson se inscribe en el grupo de trabajos que tratan de dar voz a las múltiples iniciativas que surgen y se están planteando actualmente ante la necesidad/dificultad de adaptar el suburbio a las nuevas circunstancias. Porque hablar de sostenibilidad no es sólo hablar de energía, de residuos, de eficiencia y movilidad, es hablar de aprovechar lo que tienen, de rehacer de manera inteligente lo que ya está ahí. Y la superficie que ocupan los suburbios y la cantidad de ciudadanos que viven en esas condiciones es enorme en América, pero también aquí.
Jane Jacobs
<< Un número creciente de reordenadores y urbanizaciones y proyectistas creen ahora que si consiguiesen al menos solucionar los problemas de tráfico habría resuelto simultáneamente el problema más grave con que se enfrentan hoy las ciudades. Las ciudades tienen problemas económicos y sociales mucho más complejos que el del tráfico rodado. ¿Cómo es posible que alguien sepa lo que conviene hacer con el tráfico si no sabe, antes, lo que es la ciudad y lo que tiene que hacer con sus calles? Nadie lo sabe >> enero, 1967 Muerte y vida de las grandes ciudades, JANE JACOBS
Los autobuses urbanos pueden servir para muchas cosas. En Barcelona, como en muchas otras ciudades, nacieron junto a los tranvías y terminaron por sustituirlos. Pero su reinado en el transporte público de superficie debe adaptarse. El crecimiento de la red de metro y los movimientos suburbanos, la reaparición del tranvía, la tarifa integrada y los micro-buses de aportación a redes generales, desde los barrios más alejados, suponen fenómenos que ponen en cuestión la red convencional de líneas urbanas. En tu opinión, ¿hay espacio para una red “de altas prestaciones” en Barcelona? ¿Se trata de añadir o de sustituir? ¿Cuáles son las condiciones para su instalación?... -Envía tu comentario-
Los jardines colgantes de Ciutat Vella
Siete secretos sombríos y un saludo al sol
Álex Giménez
Sempre hi ha qui es fixa en la bellesa dels racons en els moments dels grans projectes, en els jardins minúsculs quan ens preocupen els parcs, en les esquerdes i les cicatrius que deixen les estructures quan estem entretinguts amb les grans infraestructures.
Les iniciatives que, a través del FAD, s’han organitzat a través del concurs Racons són un exemple de fins a quin punt aquesta mirada furtiva pot ser l’empenta per un projecte d’enorme calat i popularitat. En aquest cas, el recorregut pels jardins amagats de Ciutat Vella potser sigui l’esborrany d’una iniciativa que s’està gestant.
Beaubourg Urbano
Alberto Peñín
“. . . la apuesta por una cierta e incipiente desmaterialización en la arquitectura que encontramos en el Pompidou obedece a un deseo de integración con su entorno e invita a establecer múltiples relaciones con él. El “parti” tomado desde la implantación con el parvis y la sección permeable, el manejo y desarrollo del programa, y determinadas decisiones constructivas constituyen tres pilares fundamentales en la integración urbana del Pompidou. La lección que nos traslada este proyecto, Beaubourg como es conocido por los parisinos en referencia a su origen geográfico, nos habla no sólo de la creación de un lugar más que la de un edificio, sino también de la necesidad de incorporar de manera indisociable múltiples y diversas consideraciones urbanas a su planteamiento arquitectónico . . . ”
Ceterum senseo, a propósito de Alongside Pere IV / Maria Rubert
Hace muchos años que los profesores de arquitectura de Winterthur se pasean por Barcelona. Llegaron en los 90’, con los juegos olímpicos, cuando Barcelona era una ciudad más introvertida y se presentaba con menos desparpajo ante el extranjero. Se entusiasmaron con los bares y restaurants donde se comía estofado y gambas, patatas y sardinas; el vino corría a raudales…del Bilbao al Carballeira, del Quimet a las paellas en los chiringuitos de Castelldefels. Rastrearon sus rincones los dibujaron y fotografiaron- los descampados de la periferia y las esquinas del Poblenou donde edificios erguidos convivían con grandes naves de ladrillo - los fijaron en su memoria.
Es quizás por eso que pueden hacer un ejercicio consistente sobre esta ciudad. Porque saben que más que la calidad o el interés patrimonial de los edificios individualmente, aquí es importante la escala y la mezcla. Solo un puñado de ciudades en el mundo pueden colocar de lado un edificio feo y absurdo con otro esplendido y bello. Barcelona es una de ellas.
El ejercicio que plantean trata de insertar nuevos edificios en un contexto donde pesa mucho la geometría de calles y el parcelario. El trabajo demuestra que la arquitectura se presenta mejor en un contexto complejo, donde debe someterse y adaptarse a unas determinadas reglas y situaciones. Hablar hoy de una ciudad sostenible no es solo hablar de energías renovables o de transporte público eficaz, es también apostar por un urbanismo que adapta, inserta y aprovecha. En el Poble Nou se trata mas de reciclar que de crecer. El urbanismo de la tabula rasa no da juego a la buena arquitectura actual.
Semblaria estrany que aquest paper no fes referència a la reiterada cita dels últims mesos a Barcelona: els 150 anys del Pla d’Eixample d’Ildefons Cerdà. Publiquem aquí dos textos que ens transporten a diferents “orígens”. Des de la mirada d’enginyer-humanista, José Luís Gómez Ordóñez elabora una curiosa analogia entre els rostres i teories, casi coetànies, de Darwin i Cerdà, per recordar-nos algunes tesis sobre el valor de l’Eixample en construcció, ja enunciades fa algunes dècades al LUB. Miquel Domingo, per la seva part, ens ofereix un text inèdit de 1966, una vertadera première recuperada entre l’allau de tantes aportacions commemoratives, i que il·lustra amb claredat el temps en què Cerdà va començar a interessar de nou (a uns pocs).
Una aproximació a Ildefons Cerdà, feta 44 años enrere Miquel Domingo i Clota
“. . .m’atreveixo a penjar aquest treball d’estudiant, escrit fa 44 anys, on s’exposen uns supòsits sobre l’Eixample força arriscats i que demostren el limitat coneixement que es tenia en aquell moment de l’obra del enginyer – urbanista, Ildefons Cerdà. Era el maig de 1966. . ."
El año Cerdà: La fascinación por los orígenes José Luís Gómez Ordóñez
“Entre la celebración del centenario y el sesquicentenario de la aprobación del Plan Cerdá se registra una enorme diferencia, la que va de pasar desapercibido a un ambicioso programa de celebración de la efemérides, con nada menos que siete exposiciones y varios espacios de debate y reflexión, y la edición de varios libros y números monográficos de revistas . . ."
CERDÀ Y BARCELONA. LA PRIMERA METRÓPOLIS 1853-1897web texto
Edició: Maria Rubert, Josep Parcerisa, Carles Crosas. Grup de Recerca Laboratori d'Urbanisme de Barcelona
Producció Eulàlia Gómez, Josep Ma. Solé. English advisor Philip Kay. Projecte gràfic Enric Satué Design